Weinzettel al escuchar la voz de aquella mujer sabía de quién se trataba, pero no tenía tiempo para detenerse por algo un poco insignificante, tenía cosas más importantes que hacer y sabía que la volvería a ver, ya que si ella estaba ansiosa por saber quién era él, ella lo buscaría.
―Juan, disculpa la demora había entrado a la sección equivocada ―dijo Weinzettel al entrar al salón de clases.
―Eres un completo idiota, siempre me dejas esperando una respuesta y preocupado por saber de ti ―gruño Juan dándole un pequeño golpe en la cabeza a Brigdoyoon.
―Vamos Juan no es para tanto, es la primera vez que te dejo así al hablar, no es para tanto ―replicó Weinzettel ante su amigo.
―Sígueme idiota aquí no podemos hablar de ese tema necesitamos un lugar más privado ―susurró Juan al oído de Weinzettel
―Está bien, pero apresúrate parece más buen que me fueras a decir un secreto de estado ―sonrió Weinzettel.
Juan y Brigdoyoon caminaron en dirección hacia el cuarto de limpieza, era el lugar más privado después de loa baños, al entrar al cuarto de limpiezas el espacio entre ambos se reduce haciendo que sea incómodo para ambos.
―Lo que he descubierto no sé cómo decírtelo, por más que hice pruebas y demás cosas he encontrado algo muy delicado ―dijo en voz baja Juan.
―Habla de una buena vez Juan déjate de rodeos por favor ―suplicó Weinzettel
―Todas las pistas me han llevado a que lo de tu padre no fue un accidente de manera imprudente, sino que fue un homicidio bien planeado, investigue en los documentos que me distes y demás cosas y me hacen pensar que el o los culpables de la muerte de tus padres han estado siempre rodeándote ―habló Juan con una mirada de tristeza por su amigo.
―Entiendo… Pero créeme, aunque me cueste mi vida, daré con la verdad de la muerte de mis padres, más ahora que cuento contigo y por favor cuídate tú también no quiero que se den cuenta y anden justo detrás de ti, eres mi mejor amigo desde hace muchos años y no soportaría tu muerte ―colocó su mano en el hombro de su amigo.
―Creo que deberíamos de salir de aquí me siento muy sofocado con este poco espacio, no vaya a ser y me vuelva gay al estar ante alguien tan guapo como tú ―sonrió Juan de manera burlona.
―Salgamos de aquí, no vaya a ser y te golpee por las idioteces que estás diciendo ―dijo Weinzettel.
Al salir del cuarto de limpieza no había nadie en los pasillos o eso vieron ellos.
―Deténganse ahí o no querrán que toda la universidad se entere que son gay ―habló una mujer justo detrás de ellos.
―Hay no, ¡tú de nuevo!, sí que no te das por vencida podrías dejar de seguirme o es tanta tu curiosidad por saber quién soy, ya me estas hartando ―dijo Weinzettel en voz alta.
―Si quieres que no te siga dime de una vez quién eres y porque siempre llegas cuando estoy en problemas ¿acaso eres un acosador mío? ―habló la chica.
―Si que eres un completo fastidio, créeme que no soy un acosador, si lo fuera sería de alguien más hermosa que tú ―miró Weinzettel a la chica con una mirada fulminante.
―Tiempo, tiempo explícame Brigdoyoon ¿tú conoces quién es esa mujer que te está diciendo todo eso? ―preguntó Juan.
―Conocerla, conocerla, no, pero si he estado en los lugares donde ella ha corrido peligro, la he ayudado por lo indefensa que es, no por nada más ―miró fijamente a la chica mientras le decía eso.
―Ah, así que tú eres el famoso Brigdoyoon Weinzettel, que si no mandas una solicitud de invitación para llegar a tu casa nadie puede entrar a ella y aún peor tu empleado Morsa trata como perros a los que llegan a tu casa ―protestó.
― ¿De que estas hablando? A demás ¿Cómo te llamas y quién eres? ―preguntó Weinzettel sin entender nada de lo que aquella chica hablaba.
―Soy Agatha Clorlk, hija de los difuntos senadores Mónica y Gustavo Clorlk, y estoy hablando de lo que uno de tus empleados llamado Morsa me hizo el día en que llegué a buscarte hasta tu casa para hablar de un asunto importante contigo ―respondió Agatha.
―Ja, si te sacó de esa manera es porque yo le he dado la orden, no me hago presente en nada de lo que me inviten para que nadie llegue a buscarme y luego sentirme comprometido con alguien inferior a mí ―dijo Weinzettel.
―Ahora me doy cuenta que lo que Mateo me dijo no era mentira, eres un completo ogro ―gritó Agatha molesta.
―Si soy un completo ogro ¿para qué me buscabas? Ahora vámonos Juan, necesito que sigamos en lo que estábamos ―habló Brigdoyoon, marchándose de ahí.
―Eres un completo, patán y estúpido ―gritó Agatha a todo pulmón.
―Sí que traes locas a las mujeres ―dijo Juan a Weinzettel.
―Eso no me importa, solo quiero que una única mujer se vuelva loca al verme y es una mujer que conozco desde hace mucho tiempo ―sonrió Weinzettel.
―Si que estás enamorado amigo mío, aunque dime ¿por qué tratan tus empleados de esa manera a la gente que llegan a buscarte? ―preguntó Juan.
―No lo sé Juan, pero Morsen últimamente se ha estado pasando de la raya ha hecho cosas sobre mi autoridad, sin que yo me dé cuenta, y esto que hizo con esa mujer es una de las cosas, me oculto que ella había llegado a la mansión y le pregunte y me dijo que no era nadie importante ―gruño Weinzettel.
―Debes de arreglar ese problema lo más pronto posible o estarás perdido, Morsen no tiene más autoridad que tu Weinzettel ―dijo Juan.
―Lo sé además debo de hacer algo para llegar a saber más de esa joven sus empresas están llevando a la quiebra mi empresa ―respondió Weinzettel.
―En serio ¿esa empresa está acabando con la tuya? ―preguntó sin creer lo que su amigo había dicho.
―Si, es en serio, sus empresas han hecho que las acciones de la mía bajen de manera rápido, pero no debo de preocuparme por eso ahora, buscaré la manera de hacer que eso sea al revés ―respondió Weinzettel.
Mientras Weinzettel pensaba en cómo obtener ambas empresas de Agatha en Merlín había un niño atrapado en el cuerpo de un hombre entre las piernas de Ruth.
―Alarick, un bello amanecer nos espera, yo te espero, espero que veas lo que yo siento por ti ―susurró Ruth al oído de Alarick.
Alarick estaba despierto, pero aún mantenía sus ojos cerrados para saber qué haría ella al verlo así, al escuchar lo que Ruth le había dicho su corazón palpitó rápidamente dándose cuenta que después de tantos años jamás había estado sólo todo ese tiempo Ruth estuvo junto a él y él jamás se había dado cuenta, por pasar más tiempo dirigiendo a sus matones y entre las piernas de otras mujeres que al lado de Ruth. Lo que Ruth había dicho, lo hizo sentir un completo cobarde por haberla golpeado frente a los demás trabajadores y sus mujeres, no sabía con qué cara la vería así que había decidido levantarse hasta que ella se marchará, dio vuelta en la cama apartándose de las piernas de Ruth.
―Señorita Ruth qué bueno que la veo ¿sabe dónde está el señor Alarick? ―pregunto Gülfen una de las mujeres de Alarick.
―No, no sé dónde está ―respondió Ruth molesta.
―Es que la noche de ayer me dejó esperando en su habitación, dijo que estaría conmigo, pero no llegó ―dijo Ruth en voz baja.
―Quizás estuvo con alguna de las otras mujeres porque conmigo, no ―mintió Ruth.
Ruth no sabía si el haber aceptado a Alarick la noche anterior era un plan de él el verlo tan vulnerable para saber si ella aún seguía enamorada de él y si ella caía rendida a sus pies, porque si ese era un plan de Alarick él había salido ganando.
―Señor Alarick, que bueno que lo encuentro lo espere toda la noche en su habitación, pero nunca llego ―dijo Gülfen a Alarick insinuándose.
―Lo siento mi bella Gülfen, pero se me olvido por completo ir a tu regazo está noche iré a tu búsqueda así que espérame por favor ―dio un beso en la mano de Gülfen, saliendo de ahí.
Alarick no se percató que Ruth estaba escuchando todo aquello que él le había dicho a Gülfen haciendo que Ruth sintiera como su corazón se rompía aún más al momento en que le dio un beso en la mano a ella, Alarick jamás había hecho ese gesto con Ruth, lo que la hizo sentir utilizada, pero ella no se quedaría ahí ni una noche más para recoger las migajas de cariño que Alarick le daba. Ruth salió de ahí hacia su habitación, cerró la puerta con llave y se echó a llorar en la cama, se sentía utilizada, sentía que Alarick había violado su confianza y como una tonta había caído nuevamente en las mentiras de Alarick, con lágrimas en sus ojos, se levantó de aquella cama, tomo un bolso de tamaño mediano y echó un poco de ropa de él, echó todos sus ahorros pues no sabía hacia donde escaparía pero debía de marcharse de ahí lo más pronto posible, aunque estaba en desventajas ya que Alarick era el jefe de la mafia de Merlín, nadie ni nada se movía sin que él no se diera cuenta, los que habían escapados de la orden de Alarick, hoy en día se encontraban bajo el suelo que el mismo pisaba. La noche había caído y Ruth había lanzado su bolso hacia los arbustos sin que nadie se percatará, ella solo esperaba el momento en que Alarick fuera a la habitación de Gülfen para llevar su plan a cabo, salió de su habitación para saber si Alarick se encontraba con Gülfen.
―Mi señora Ruth ¿a quién busca? ―preguntó Ulises uno de los matones de Alarick.
―Busco a Alarick ¿sabes dónde está? ―preguntó Ruth.
―Se encuentra en la habitación de la arpía de Gülfen, nuestro jefe es tan débil ante esa mujer, que durante todos los años que tengo de conocerlo y que usted vino aquí, jamás se comportó de esa manera con usted mi señora ―respondió Ulises.
―Gracias Ulises por decirme donde se encuentra Alarick ―habló Ruth con su voz quebrada.
―De nada mi señora, mañana que él salga de la habitación de Gülfen le diré que usted lo busco, pero no llore más por él por favor ―susurró Ulises al oído de Ruth.
Ruth salió de ahí hacia su habitación, al llegar a la puerta de su habitación apretó con fuerza la perilla de la puerta para no echarse hacia atrás con huir de ahí así le costara la vida, abrió la puerta y entró a su cuarto, abrió la ventana, el viento azotaba con fuerzas las cortinas el aíre era frío, un escalofrío recorrió el cuerpo de Ruth, tomó sus sabanas atando una a otra para bajar del tercer piso, ató un extremo a la cama aventando el resto por la ventana, sentía que todo estaba a su favor ya que ese día nadie cuidaba ese lado de la casa, cayó en los arbustos, tomó su bolso y se dirigió hacia la salida, esa noche Ulises estaba de guardia, así que sería un poco costoso que ella saliera por ahí.
―Señora Ruth ¿Qué haces a esta hora aquí? ¿te diriges a algún sitio? ―preguntó Ulises.
―Sí, tengo que ir a entregar esto personalmente a un sitio, Alarick ya sabía que iría hoy por eso te pregunté si sabías de él ―dijo Ruth nerviosa.
―No la puedo dejar salir por así mi señora, sabe que debo de preguntarle al jefe ―respondió Ulises.
― ¿Qué prefieres dejarme salir o tener una bala en tu frente por haber interrumpido la noche de placer de tu jefe? ―preguntó Ruth.
―Está bien mi señora la dejare salir, pero por favor no se tarde, es más que él chofer la lleve ―dijo Ulises.
―No Ulises, puedo ir sola, esto debe de ser personal o todos estarán en problemas ―dijo Ruth.
―Está bien mi señora ―abrió Ulises la puerta dejando salir a Ruth.
Ruth cuando se dio cuenta que estaba lo suficientemente lejos de ahí corrió lo más lejos que pudo > pensaba Ruth mientras corría hacia la estación del tren, compró el boleto que la llevaría hacia la libertad o al mismo infierno, miró el boleto y decía que su destino era las afueras de Merlín, ella no tenía idea de cómo sería aquel lugar, pero cualquier lugar sería mejor que estar atada a los lazos de Alarick. Después de seis horas de viaje de ver tan bello paisaje se sentía feliz y nerviosa, al llegar a las afueras de Merlín se dirigió hacia el aeropuerto donde compro un boleto hacia Fragmaden, tampoco sabía que le esperaría en ese sitio, pero estaba segura que sería mucho mejor que estar en Merlín, esperó una hora a que saliera su vuelo y cuando por fin sucedió estaba llena de nervio ya que era la primera vez después de tantos años que saldría de Merlín, Ruth durante el viaje se quedó dormida, estaba tan cansada de tan ajetreado viaje, una turbulencia despertó a Ruth, era que el avión había llegado a su destino Fragmaden, era de noche y no sabía hacía donde iría, se quedó dormida dentro de la sala del aeropuerto a esperar que amaneciera, se sentía un poco bien al estar lejos de Alarick.
Mientras tanto en Merlín acababa de amanecer, Alarick estaba feliz después de aquella noche que había tenido con Gülfen, al abrir sus ojos lo primero que Alarick miró fueron los pechos redondos y grandes de Gülfen, el deseo por la belleza de Gülfen le ganó, empezó a chupar los senos de Gülfen, mordió con suavidad los rosados pezones, mientras metía dos dedos en su centro, mientras Gülfen le gemía al oído haciendo que el m*****o de Alarick se pusiera duro y repintara en su bóxer, Gülfen se puso sobre Alarick bajo hasta su m*****o empezando a chuparlo suavemente, pasaba la punta de su lengua por el pene de Alarick haciéndolo sentir placer, metió el pene en su boca sacándolo y metiéndolo haciéndolo cada vez más rápido, los labios de Gülfen ardían un poco del roce del m*****o con sus labios.
―Me vengo ―escuchó decir a Alarick.
Quiso sacar el pene de su boca, pero fue demasiado tarde, Alarick había depositado su semen en la boca de Gülfen, ella como la buena musa que quería parecer ante Alarick trago el semen, introdujo el pene flácido de Alarick en su centro comenzó a moverse para que se pusiera duro, tomó su pecho y lo lamió haciendo que Alarick se excitara, la tomo de la cintura y empezó a moverse rápidamente embestía a Gülfen sacando y metiendo su pene con rudeza haciendo que gimiera de manera fuerte, la acostó en la cama, puso las piernas de Gülfen en sus hombros e introdujo lo más que podía su m*****o en la intimidad de Gülfen, sacaba y metía su m*****o más rápido, mientras sujetaba el cuello de Gülfen haciendo que ella se excitara, mordió los pechos haciendo que Gülfen llegara al nirvana, en cuestión de minutos toda la cama estaba llena de líquido de Alarick y Gülfen.