Capítulo 40

3231 Palabras
—¿Qué es todo esto? —indagó nuevamente Joe. Madison le soltó la mano a Barry y se quedó en una esquina de aquella mediana área de los Laboratorios donde monitoreaban los signos vitales de Wally, atrás de todos los presentes. El nerviosismo recorrió su pequeña figura y tuvo que cruzar sus brazos para que no vieran sus manos temblar. —¿Hola, Joe? —Cisco habló confundido, despegando sus ojos de la pantalla de la computadora para observar al hombre que había llegado con prisa y lucía algo alterado. —Caitlin vino a la estación de policía. Dijo que Wally estaba libre y que estaba bien —la explicación de Joe dejó mudos a todos. —¿Qué? Ni siquiera la vi salir —pronunció Iris con confusión. Madison sintió una ola de culpa invadir su pequeño sistema. ¿Qué había hecho? Nuevamente, por no hablar, las consecuencias serían, quizás, peores. "Tonta, tonta" Pero la niña no quería que Frost le hiciera algo a Caitlin. "De igual modo, hizo algo, estúpida" Barry pareció darse cuenta de algo y, sin explicación alguna, usó su supervelocidad para desparecer de la vista de los espectadores. La niña sintió un nudo en su garganta, así que también salió corriendo sin que nadie lo notara. Madison sintió otra vez aquella abrumadora sensación -que estaba con ella casi todo el día- instalarse en su pecho. Corrió hacia otra sala -donde habían estado cuando Caitlin y Barry le dijeron que la chica no se iría- y se sentó en el piso contra la pared. Abrazó sus dobladas piernas contra su pecho y apoyó su frente en sus rodillas. Debía calmarse, pero todo estaba saliéndose de sus manos. Frost le había mentido a Joe por alguna razón y todo indicaba que no era nada bueno. Si tan solo hubiera dicho algo de la salida de Cait en ese estado, quizás no estarían en ese problema. Madison sintió la frustración también instalarse en su pecho. No había hecho bien las cosas y, ahora, probablemente Caitlin estaría en problemas de alguna forma u otra. Apretó el agarre en su pantalón, haciendo mucha fuerza para no destrozar nada importarte de la habitación. Sentía su poder casi dominarla, pero no podía destruir nada porque pensaba que se enojaran más con ella. Los minutos trascurrieron, Madison concentrándose en su respiración, así no perdía el control. Unas cuantas lágrimas habían caído de sus ojos, pero las había limpiado rápidamente con brusquedad, porque no quería llorar. —Madi —Su voz la hizo dar un respingo, pero no descubrió su rostro —Cariño, no puedes desaparecer así —había alivio en su voz, como si la estuviera buscando desde hace un rato. —¿Qué sucede? ¿Estás bi...? —¿Encontraste a Caity? —interrumpió, esta vez descubriendo un poco su rostro y evitar a que Barry le preguntara más cosas sobre su estado emocional. El muchacho soltó un suspiro, pero no insistió más. Estaba claro que la niña no le contaría por qué estaba en ese lugar y en esa posición, no en ese instante. —Sí, pero... Ven, sé los explicaré a todos —El castaño estiró su mano en dirección a la pequeña y esperó a que la tomara. Madison dudó unos segundos, pero terminó aceptando la ayuda de Barry para levantarse; aunque soltó de inmediato su mano para caminar delante de él. No quería que viera sus ojos algo rojos y comenzara alguna clase de interrogación. Primero quería saber el paradero de Caitlin y enterarse de cuánto la había jodîdô. Madison dejó que el castaño la traspasara y ella se quedó un poco atrás, algo alejada de los demás. Iris, Cisco, Joe y H.R, los vieron entrar, cuestionándole a Barry con la mirada qué había ocurrido y por qué los había dejado sin una explicación de lo que estaba sucediendo. —Fui a la comisaría —comenzó a narrar el velocista. —¿Por qué? ¿Qué está ocurriendo con Caitlin? ¿Por qué me mintió acerca de Wally? —cuestionó Joe. —Necesitaba distraerte para poder interrogar a quien detuvimos, a la persona que creíamos que era Alchemy —expresó el chico, observando Joe. —¿Para qué haría eso? —expresó un confundido Cisco. —Sus poderes —dijo por fin el castaño —Cuando los utilizó para salvarme... su alter ego debió haber cobrado más fuerza —comentó —No sé qué información necesita, pero se llevó a Julian. El lugar se quedó unos segundos en silencio, asimilando lo que acababa de decir Flash. Madison abrió ligeramente los ojos y sintió otra punzada de culpabilidad en su pecho. Sí, Julian no era la mejor persona, pero no merecía ser secuestrado ¿Qué le estaba haciendo Frost? —Entonces, la policía sabe que se llevó a Julian, ¿pero no saben el por qué? —quiso saber Joe. —No, no lo saben —respondió Barry —Pero lo más importante es que todavía no saben que se trata de Caitlin. Solo yo sé que es ella, y ahora ustedes —expresó el muchacho. Madison frunció el ceño, Frost había hecho fugitiva a Caitlin. La niña no sabía qué pensar sobre ello, pero estaba arrepentida de no haber actuado antes. »Me mostraron un video donde muestran las cámaras de seguridad de la sala de interrogaciones. Ella entra y congela la cámara antes de que se le vea el rostro —explicó el ojiverde. —Tenemos que encontrarla antes que la policía lo haga —declaró el chico con preocupación. —De acuerdo, tienes razón. Pero cuando encontremos a Caitlin, ¿luego qué? —se atrevió a preguntar Iris, que ahora estaba sentada en una de las sillas giratorias al lado de Cisco que estaba de pie observando la computadora. —No lo sé. Quiero decir, no está pensando con claridad. Está... —Está convirtiéndose en Killer Frost —interrumpió Cisco —Igual que en mi visión —acotó. Madison observó un momento al pelinegro. Sus emociones revoloteando de aquí para allá. No quería que Caity se convirtiera en esa metahumana. En Tierra-2 no era la mejor persona; era fría, no parecía tener sentimientos, simplemente parecía actuar para bienestar propio no importando lo que le sucediera a los que estaban a su alrededor, no importando si salían lastimados. Caitlin no era así. —Eso no lo sabemos, todavía —Barry trató de ser positivo, ojeando a la niña. —Su madre le dijo que entre más use sus poderes, más rápido se convertirá —argumentó Cisco algo serio —Y haberte salvado de Savitar, eso debe haberla empujado hasta su límite —comentó en un murmuro. —No es culpa de él —Madison se atrevió hablar —Es mía —susurró muy bajo, observando al suelo. La niña negó con la cabeza y decidió salir del lugar, porque sentía que sus lágrimas la iban a traicionar. —Iré por ella. Por favor piensen algo para encontrar a Cait —Eso fue lo último que escuchó por parte de Barry antes de que ella comenzara a correr hacia una de las habitaciones donde hace mucho tiempo había sido casi suya. La niña nuevamente se deslizó por la pared y se hizo un ovillo, tratando cubrir sus sollozos para que Barry no la encontrara. Todo era abrumador y frustrante. Trataba de distraerse con otra clase de pensamientos, trataba de no pensar en lo que había hecho y por qué se sentía culpable... pero su mente no la dejaba en paz, recordándole que había callado cuando debió ir por Barry y contarle lo que había sucedido con Caitlin. —Cariño —escuchó su suave voz y abrazó más sus piernas, en un intento de hacerse más pequeña y desaparecer —¿Puedes mirarme, Madi? —exigió en un melodioso tono, colocándose de rodillas frente a ella —Sé que puedes hacerlo. »Madison —llamó luego de un momento, había sonado algo más firme, pero aún la niña oyó la calma en su voz. La pequeña no pudo resistirse más y decidió obedecer al castaño. Sabía que no podría ocultarse para siempre. »Eso es, pequeña —Barry halagó cuando Madison alzó su cabeza lo suficiente para que sus miradas se pudieran encontrar. La niña tenía los ojos rojos e hinchados, algunas lágrimas caían, nublando ligeramente su visión. —Barr —susurró. No sabía por qué había dicho su nombre. Sólo había llegado a la conclusión que quería alguna especie de consuelo. Una parte de ella no quería enfrentarlo, pero otra quería apoyarse en él, porque lo sucesos del día habían sido completamente agotadores, drenando cada fibra de ella. Era como un remolino, haciéndose más grande con el pasar de las horas, destruyendo cada momento de calma que pudiera conseguir. —Te voy a alzar ¿sí? Así conversamos mejor ¿Qué te parece, huh? Madison no se atrevió a protestar. Simplemente le dio un corto asentimiento con la cabeza y Barry prosiguió a sostenerla por debajo de sus brazos y a colocarse de pie con la niña. El muchacho se sentó en la cama, sentando a Madi en su regazo con las piernas hacia un lado. Madi se acurrucó contra su pecho y Barry comenzó a acariciarle el cabello en un intento de que se tranquilizara, pues podía escuchar los leves sollozos de la pequeña inundar el silencioso lugar. —Debí... Yo debí... —Madison trató de hablar, pero el nudo en su garganta se lo dificultó. —Tomemos una profunda respiración ¿de acuerdo? —Barry alzó su mentón con delicadeza para que lo viera. El chico inhalo y exhalo con profundidad para que la niña lo copiara. Madison de inmediato hizo lo que le había pedido, esperando poder llevar un poco de serenidad a su interior. Esas mismas respiraciones fueron repetidas un par de veces, ayudando a la menor a sentir la opresión de su pecho poco a poco debilitarse, ayudando a que no sintiera que le faltaba el oxígeno. "Respira", se recordó una vez más. —Lo siento —susurró luego de un momento. —¿Por qué te estás disculpando, pequeña? —Es todo mi culpa —se las arregló para decir, limpiando sus lágrimas. —Madi, no es tu... —Yo vi a Caitlin salir del lugar —Madison confesó —Hace como dos horas... e-ella me alcanzó un vaso con agua. —contó aquel suceso —Luego de un momento sus ojos se volvieron de color blanco y… y ya no era la misma —Madison negó con la cabeza —Era Kill...Era Frost —susurró, conteniendo sus lágrimas. Barry soltó un ligero suspiro. —¿Por qué no me lo contaste? —preguntó con cautela, no había acusación en su tono solo curiosidad. —Me advirtió de que, si les decía, le pasaría algo feo a Caitlin —murmuró —Fui una estúpida, porque de igual modo le está pasando algo feo a Caity —Madison apretó sus puños. —Hey, no te insultes —medio regañó. Barry nuevamente sostuvo su mentón y alzó su cabeza —Y solo estabas velando por el bienestar de Caitlin, Madi. No es tu culpa. —negó levemente con la cabeza. —Sí, lo es —Madison lloró —Ahora es fugitiva por mi culpa y... ¿Y si le hace algo a Julian? ¿Si Julian presenta cargos? ¿Y si le cuenta a la policía que Caitlin lo secuestró? Va a terminar en la ca-cárcel. —Pequeña —Barry limpió sus lágrimas con sus pulgares —Frost de alguna u otra forma hubiese encontrado la manera de salir de aquí —trató de tranquilizar —No podías saber que haría algo como eso —explicó calmadamente —Y no va a terminar en la cárcel, Madi, eso te lo puedo asegurar —murmuró. —¿Có-cómo lo sabes? —susurró su pregunta cómo pudo. —Porque lo sé, haré algo para que Julian no diga nada. Tú confía en mí —Madison sintió un ligero alivio comenzar a recorrer su sistema —Lo prometo, Cait estará bien —expresó nuevamente acariciando la cima de su cabellera. —¿Seguro? —murmuró una exhausta niña. —Segurísimo —Barry le mostró una pequeña sonrisa. —Ahora, quiero que dejes de culparte por lo que sucedió con Caitlin ¿de acuerdo? Porque ni yo ni nadie cree que es tu culpa. —Pero... —¿De acuerdo? —Barry repitió algo más firme. Madison lo observó un momento, contemplando sus verdes ojos en buscar de alguna pizca de mentira en ellos, pero no encontró nada. Barry estaba hablando con la verdad. Aquello logró darle la tranquilidad que estaba anhelando por horas. Las sinceras palabras del muchacho le hicieron sentir mucho más aliviada. No iba a negar que una pequeña parte de ella seguía culpándola; pero, la otra parte, que creía en las palabras del muchacho, comenzaba a cobrar más fuerza. —Está bien —dijo al fin, logrando sacar otra diminuta sonrisa del rostro de Barry. Madison sintió el casto beso que el chico dejó sobre su frente y no pudo evitar curvar ligeramente sus labios hacia arriba. Las acciones de afecto del castaño lograban hacerle sentir una cálida sensación dentro de ella. De pronto, Madison no pudo evitar soltar un bostezo. La agitada mañana y parte de la tarde empezaban a surgir efecto. Y aunque intentó ocultarlo, Barry se dio cuenta de lo agotada que se encontraba la pequeña. —Ahora, ¿quieres quedarte aquí y dorm...? —No me dejes sola —se apresuró a decir la niña, enderezándose ligeramente. No quería estar sola, no quería que el chico la dejara sola con sus pensamientos, porque sabía el destrozo que sería. Aún Wally no estaba bien y ahora debía sumarle el problema de Caitlin... aquellas situaciones harían que su mente le reprodujera infinitos pensamientos sobre las horrendas posibilidades que tenían sus familiares en acabar en un trágico escenario. Sus verdes ojos clavados en los de Barry, reflejaban la ligera desesperación por lo que él había propuesto, así que el muchacho se dio prisa en responder: —Hey, tranquila. No te dejaré —le dio un toque en su nariz, a lo que Madi se relajó —Solo preguntaba porque te veo muy cansada. —No estoy cansada —Madison mintió e inconscientemente frotó su ojo derecho con sus nudillos. Barry casi rio por lo tierna que era. —Una siesta no te hará mal. —Pero...Pero aún no hemos encontrado la forma de sacar a Wally de ahí y tampoco sabemos cómo encontrar a Caity —acotó, frunciendo ligeramente el ceño. Sí, tenía sueño, pero no le quería dar prioridad cuando estaban ocurriendo todas esas cosas con su familia. —Y tú no te debes preocupar por nada de eso. Los adultos lo resolveremos —Madison soltó un resoplido a modo de protesta. —No dormiré —sentenció cruzando sus brazos. —Está bien. Está bien —Barry no insistió, aunque sabía que la niña no aguantaría mucho tiempo despierta —¿Y qué quieres hacer? —Quiero ir al área principal contigo —murmuró su respuesta, soltando un débil suspiro. —Entonces, vamos, niña enojona —quiso fastidiar. —No soy enojona —Madison hizo un puchero y se levantó del regazo del chico. Ni bien sus pies quedaron en el piso sintió su agotada figura casi darse por vencida y caer sobre la dura superficie. Barry se levantó de igual modo, aunque no pudo comenzar a caminar ya que la menor se colocó delante de él. —¿Madi? La niña ni siquiera se molestó en responder, simplemente alzó sus brazos en su dirección e hizo un diminuto puchero. El castaño negó con la cabeza divertidamente, así que, haciendo una pequeña sonrisa, la cargó, acomodándola a la altura de sus caderas. ******** Barry sintió a la niña acurrucarse más contra él. Su mejilla apoyada en su hombro mientras lo abrazaba con un brazo. El muchacho siguió su camino con una pequeña exhausta en sus brazos. Estaba seguro de que no tardaría mucho en rendirse ante los brazos de Morfeo. Ambos llegaron al área principal donde Cisco tecleaba algo y Iris observaba la pantalla. Joe y H.R daban ideas y supuso que era algo para encontrar el paradero de Julian y Caitlin. —¿Está bien? —susurró un preocupado Cisco al ver a la niña en los brazos de Barry. La ojiverde ni siquiera se había molestado en descubrir su rostro, no tenía las energías necesarias para enfrentarlos, así que se quedaría en esa cómoda posición. —Sí, sólo está cansada —Barry le dio a entender con la mirada que ella no quería hablar del tema y que se lo explicaría después, a lo que el pelinegro le dio un corto asentimiento. —¿Tenemos algo? —murmuró el castaño, deteniendo sus pasos frente a los presentes, comenzando a mover su cuerpo de lado a lado para hacer dormir a la niña. No quería que escuchara las ideas sueltas de sus amigos y se preocupara más de lo que ya estaba. Madison maldijo para sus adentros cuando sintió el movimiento placentero del castaño, su cuerpo instintivamente se relajó. Sus músculos poco a poco estaban menos tensos. Sus párpados comenzaron a pesar y, sin poder evitarlo, comenzó a adentrarse a un profundo sueño. Barry sintió el cuerpo de la niña más relajado y su respiración más pausada, entonces supo que el sueño la había vencido. Aquello hizo que se sintiera más cómodo en poder hablar sin que la menor escuchara. —Puedo proponer una idea... —H.R interrumpió alzando su brazo con su baqueta. —Oh, genial. Más sugerencias del genio de por allá —Cisco habló con puro sarcasmo. —No llamas al genio, el genio te llama a ti —parafraseó —Pregunta: —expresó H.R, haciendo que Barry volteara un poco hacia él —¿cómo capturaron a Captain Cold? —los presentes fruncieron ligeramente el ceño —He estado leyendo sobre él en sus archivos. Parece un tipo muy astuto. Que habla despacio... —agregó —Pero su modus operandi, es bastante similar al de nuestra querida Caitlin. —¿Qué? No. A él lo rastreamos usando el satélite para escanear lecturas de frío ultravioleta... —Cisco respondió, aunque dejó de hablar cuando supo qué era exactamente lo que H.R quería que hiciera —Ahora entiendo —murmuró. El ojinegro comenzó a teclear con rapidez en la computadora. Todos se acercaron a la pantalla y observaron al satélite trabajar sobre el mapa de las calles de Central City que les estaba mostrando. —Un almacén de comida congelada —expresó Iris al leer el lugar que le estaba indicando el rastreador. Cisco buscó las cámaras de seguridad del lugar y con rapidez las hackeó, obteniendo una imagen nítida de Caitlin y Julian. —Ahí está —expresó —De acuerdo, voy a aislar la cámara para que nadie más pueda ver esto —dijo, observando que Caitlin le ordenaba hacer algo a Julian en una laptop del almacén. —Iré por ella —comunicó Barry. El chico rápidamente dejó a Madison en la cama de la habitación donde habían estado previamente, y otra vez usó su supervelocidad para llegar al almacén. Esperaba que no fuese demasiado tarde. Pero haría lo que fuera para traer de vuelta a Caitlin.
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