Es un hecho que Gabriela no sabe que Abril vive prácticamente en la misma casa con Alejandro. Solo siente que él se está distanciando de ella últimamente y por eso le ha pedido nuevamente que la despida y que encuentre a una nueva asistente o preferiblemente que sea un hombre, así ella estará más segura de que nunca le pagará mal.
—¿Cuándo regresarás al extranjero?— preguntó Alejandro.
—He decidido tomarme unas vacaciones en mi país. Mi futuro esposo ha estado solo por mucho tiempo y quiero compensarlo con mi presencia a diario.
—Entiendo— respondió.
Por su parte, Alejandro ya hubiese roto esa relación desde hace un tiempo, pero eso sería desobedecer la orden de su padre y romperle el corazón. Ya que, desde siempre lo han catalogado como un hijo desobediente y que, por una parte, se avergüenzan de él; son palabras que su padre le dice en ocasiones cuando lo hace enojar, pero luego le pide disculpas y le dice que todo lo hace para que él recapacite y sea un hombre de bien ahora que ya es mayor de edad.
Los días pasan y Alejandro está respetando la petición que la misma Abril le hizo. Su relación y comunicación solo se basan en cuestiones de trabajo y en casa evitan encuentros que los puedan comprometer.
Gabriela no ha vuelto a aparecer en la empresa desde que Alejandro se lo prohibió. Aunque, ella siempre pasa pendiente de hacer varias llamadas al día para comprobar que no se está follando a la asistente.
—Abril. Ve a casa y a escondidas de tu madrina prepara una maleta para mí. Tengo prisa y no tengo tiempo para hacerlo yo mismo— ordenó de una oficina a la otra.
—¡Qué! No tocaré tus bóxeres con mis preciosas manos.
—Eres mi asistente y también es tu responsabilidad. Ve ahora mismo y en unos minutos pasaré a recogerla.
A regañadientes ella hizo lo que el maldito jefe le ordenó.
—Prepara tu maleta también porque me acompañarás—. Le comunicó mediante un mensaje de texto ya cuando ella estaba en casa.
—¡No te acompañaré a ningún lugar! Además, ni siquiera tengo un pasaporte conmigo.
—¿Se te olvida que eres mi asistente y yo tu jefe? He pedido a un amigo que falsifique un pasaporte con tu nombre, todo está resuelto.
—Lo tengo pendiente siempre. Pero déjame decirte que en la agenda que manejo no está programada una reunión en el extranjero.
—Ya te dije que es una emergencia y debemos acudir lo más pronto posible. En el camino te daré mayores detalles.
Abril no tuvo más remedio que preparar su maleta también. Afortunadamente, su madrina había salido de compras y no se daría cuenta de que era tanta la coincidencia que ella y el joven de la familia tuvieran un viaje repentino. Luego se lo haría saber en una llamada. Mientras que Alejandro, aprovechando que su prometida está fuera del país, le dirá a la señora que estará fuera de casa un par de días y que puede tomarse los días libres.
El chofer los llevó hasta el aeropuerto donde tomaron su vuelo a Nueva York. El clima estaba muy frío cuando aterrizaron y, como Alejandro no le informó para dónde viajarían, ella no empacó ropa caliente.
—Iremos a una tienda a comprar abrigos, no te preocupes—. Dijo Alejandro, consolando sus disculpas y aceptando que él tuvo la culpa.
Su viaje de negocios consta de tres días. Por lo tanto, tendrán que pagar un hotel mientras estén allí.
—¿En qué momento reservaste las habitaciones?—. Preguntó con curiosidad cuando les entregaron las llaves.
—Sé que es parte de tu trabajo. Pero decidí hacerlo directamente por mi cuenta— se encogió de hombros.
—Mi habitación es la número trescientos, ¿cuál es la tuya?
—¿A qué se debe tu curiosidad? ¿Hubieses preferido que compartiésemos habitación? Aún estamos a tiempo si así lo deseas—. Bromeó.
—Idiota. Solo pregunto por si en algún momento necesito tu opinión con respecto a los informes que haré de las reuniones.
Alejandro sonrió. A él le encanta estar cerca de esa chica, él sonríe mucho cuando está con ella y la molesta solo por verla nerviosa y enojada.
—¡Alejandro!—exclamó Abril cuando él abrió la puerta que quedaba justo al frente de su habitación.
—Lo siento, pequeña—. —Tengo que cuidarte—. Respondió con una sonrisa antes de entrar y cerrar la puerta para no ser regañado por ella.
Nota de autor: Entre mas comentarios y boletos lunares me dejes, más ánimos tendré de publicar capítulos.