Madian Cuando me pasé toda la noche dando vueltas, sabía que mi día estaría horrible, pero ahora me doy cuenta de que va a estar de la mierda. ¿Qué se supone que tengo que hacer en este momento, con el chico frente a mí con el que pasé la noche, que se suponía era el día de mi boda? Carraspeo un poco de los nervios, pero él, por el contrario, no quita esa sonrisa estúpida. Se acerca a mí y me extiende su mano. Yo la recibo, y cuando nuestra piel hace contacto, puedo sentir una corriente en todo mi cuerpo. Creo que él se da cuenta, pues su sonrisa se vuelve más grande. Yo retiro mi mano y él niega. —Buenos días, supongo que usted es Angélica Miller. Yo lo miro con los ojos entrecerrados y niego. Sé lo que pretende, pues con él fue con quien hablé para esta cita. —No, lo siento, mi nomb

