Capitulo 44

1982 Palabras

Madian Estoy parada, prácticamente en completo shock, pues jamás pensé ver esta escena. Estoy segura de que, si mi padre pudiera, ya hubiera matado al señor Dorantes, que, por el contrario, está tan relajado, con una sonrisa en su rostro y sus manos en los bolsillos. Mi padre da dos pasos hacia adelante y queda enfrente de él. —¿Qué diablos haces en mi empresa, Dorantes? Sabes que lo tienes prohibido. El señor Dorantes suspira y se queda en silencio un momento. Cuando decide hablar, yo quiero que me trague la tierra. —Bueno, no vengo a verte a ti, si eso es lo que te preocupa. Tengo algo muy importante que hablar con tu hija. Mi padre voltea y me mira molesto. Yo solo camino hacia mi silla, tomo todos los documentos del trabajo que tenía pendiente, los que se encuentran encima de mi

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