Esa noche, Emiliano llegó con Victoria a la casa de Isabel. Al tocar el timbre, ella abrió la puerta con una sonrisa cálida y, al ver a la pequeña, la saludó en lenguaje de señas: —Hola linda, ¿cómo has estado? Victoria le devolvió el saludo con cortesía y una sonrisa. Emiliano intervino enseguida: —Trajimos helado. —Perfecto, pasen —respondió Isabel con amabilidad. Los tres entraron a la casa justo cuando los niños bajaban de su habitación. Al ver a Emiliano, fruncieron el ceño, pero al notar a la niña, cambiaron de actitud y se acercaron. —Hola —dijo Thiago con curiosidad, y luego miró a su madre—. Mamá, ¿cómo le digo "¿cómo estás?" en su lenguaje? Victoria sacó una pequeña libreta y escribió: "Estoy bien, gracias." León la leyó en voz alta: —¿Te gustan los juegos de mesa? Vic

