Cuando Isabel salió del hotel, fue directamente al auto de su hermano, temblando. Gabriel solo tomó su mano y esperó a que se calmara para poder saber qué había sucedido. —Hermano… accedió a hacer esto de manera civilizada. Gabriel la miró con seriedad. —¿Qué más te dijo? ¿Por qué tiemblas así? —Tuve que armarme de valor y mostrarme fuerte para que no me atacara. Me dijo que desde el día en que me fui, me ha estado buscando... —¿Para qué? —No fue claro, pero creo que quería castigarme por lo que hice. Aunque eso ya no importa. Lo importante es que retirará la demanda en mi contra y solo pedirá una prueba de paternidad. Quiere ponerle su apellido a los niños y establecer un régimen de visitas. Gabriel apretó los labios con fuerza al escuchar eso. —No confíes tan fácil en él. Hablaré

