A la mañana siguiente, Demetrio decidió complacer a su hijo con un perro, por lo que esperó a que su nuera se despertara y se la llevó de vuelta a la ciudad, el problema era que ninguno de los dos tenía idea de cuál tipo de perro quería Damian. —¿Tú no quieres un perro? —pregunta Demetrio. —A ver, mi perro ideal es un perro que duerma todo el día porque quién lo va a cuidar cuando no esté Damian —Los dos se ríen. —Asumo que Damian quiere correr y jugar con el perro. —Bueno, de pequeño querían perro enorme con babas y arrugas. —Arrugas sí, babas no. —el veterinario le presenta a Brenda un par de pugs, apenas pueden caminar de lo pequeños que están. Brenda cargó uno de los perros y este le lamió la mejilla, ella sonrió. —¿Son hermanitos? —Lo son. —Nos llevamos a los dos. Cuand

