CAPÍTULO 94 Punto de vista de Damien. Finalmente, el sol salió sobre el día que tanto habíamos temido y esperado: la cirugía de Liam. Mis nervios estaban a flor de piel, una mezcla de terror puro y una esperanza que quemaba. Sentía que el hecho de haber recuperado a Leandra justo ahora no era una coincidencia; era una señal del destino diciéndome que, después de tanta oscuridad, la luz finalmente reclamaría su lugar. Sin embargo, mi mayor reto esa mañana no fue el hospital, sino la mujer que amaba. — ¡Por favor, Damien, no me pidas que me quede! — insistía Leandra mientras intentaba ponerse los zapatos con dificultad debido a su vientre —. Mi lugar es al lado de mi hijo. El médico había sido muy claro : Leandra necesitaba reposo absoluto. Su cuerpo había pasado por demasiado estré

