CAPÍTULO 95 Narrador: El doctor Fabio permanecía inmóvil, observando la pared con la mirada perdida. Acababa de realizar la cirugía más importante de su carrera: la del hijo del hombre que le había arrebatado sus ilusiones. Sin embargo, no sentía rencor, sino una extraña mezcla de vacío y deber cumplido. Unos golpes suaves en la puerta interrumpieron su trance. Amanda entró, sosteniendo un sobre blanco con manos que temblaban ligeramente. — ¿Qué es esto, Amanda? — preguntó él, su voz sonando cansada. — Es mi renuncia, Fabio — respondió ella, con una serenidad que le dolió más que cualquier reproche. — ¿Renuncia? — Fabio se enderezó, sorprendido. — Si es por la carga horaria, podemos ajustarla. Si necesitas vacaciones, tómalas. No puedo perderte ahora. — No es un descanso para mi cu

