Entré en mi casa y me di una ducha, sentía el cuerpo pegajoso y necesitaba refrescarme la boca porque también había olvidado llevarme un cepillo de dientes. Todo lo que había pasado la noche anterior paso por mi mente, yo no sabía que era lo que pasaba entre Adrián y yo de que nos gustábamos era un hecho. Eso era algo que se notaba y que cuando estábamos juntos se podía palpar en el aire, pero no ocurría esa magia que uno espera cuándo hay tanta química entre dos personas. En realidad, parecía que más que disfrutar de una noche de pasión solo logramos una pijamada entre amigos viendo una buena película. porque en sí, eso fue lo más rescatable de la noche, podría pasarme horas conversando con él de cualquier tema y no voy a negar que me regaló dos orgasmos deliciosos, pero con todo y eso no

