Estaba tan cansada por el viaje que llegué y me di una ducha con agua caliente para relajar mis músculos, me acosté en la cama y me puse a pensar en todo lo ocurrido con Adrián. No sabía que era lo que sentía por él. Cuando no me escribía y no sabía nada de él me provoca ansiedad. Estar junto de él conversando me provocaba paz, pero estar en la cama con él me causaba una gran frustración. Sin importar que tan bueno fuera el sexo, algo ocurría que no me dejaba disfrutarlo del todo, al contrario, parecía que era un suplicio tener que aguantar ese estrés. Cuando leí su mensaje mi cuerpo reaccionó de diferentes maneras: lo primero que sentí fue tristeza al pensar que tal vez no lo volvería a ver nunca, y eso sí me dolía. Me dolía porque los pocos días que tenía de conocerlo había llegado a

