Capítulo 19

2765 Palabras
Capítulo 19 — ¿En serio estás bien? Enredo el cable del teléfono en mi dedo. — Sí — contesta mamá — ¿Pasa algo, Sue? — trago saliva — Ya van tres veces que me preguntas lo mismo — No, no pasa nada mamá — contesto, respiro hondo — Es solo que… — miro a todos lados, ya es de noche — Quiero regresar a Texas — Oh… hija… — agrego más monedas al teléfono — ¿No que te estabas divirtiendo en la Gran Ciudad? — Sí, lo hago, pero tengo algo de nostalgia por mi hogar — Ya falta poco para las vacaciones — me recuerda — Cuando vengas te esperaré con tu comida favorita — ¿Chili? — Un tazón enorme de chili — Gracias mamá — intento sonreír — También quiero un pai — ¿De pecanas? — Sí, por favor Suelto una risita. — ¿Realmente extrañas tu hogar? — Mucho — Sue… — jugueteo con el cable del teléfono — Tu padre y yo nos hemos esforzado hasta el cansancio para poder darte todas las oportunidades del mundo, para que ahora puedas relacionarte con la crema innata del país — ruedo los ojos — No la desperdicies solo porque “Te sientes nostálgica” — No es eso a lo que me refiero… — me recuesto contra la pared — No voy a dejar la universidad y estoy intentando relacionarme con la crema innata del país — vuelvo a rodar los ojos — Solo que… últimamente estoy extrañando mucho mi hogar — Oh… Sue… — respiro hondo — ¿Algo te está pasando? — No… — miento — Estoy perfectamente bien — Soy tu madre, te conozco, sé que algo no está bien — En serio mamá — me muerdo el labio inferior — No me sucede nada — ¿Te peleaste con tu amiga? — No… — ¿Te está yendo mal en las clases? — No, me está yendo… medianamente bien… — ¿Entonces? — miro fijamente el suelo — ¿Es acaso un chico? — ¿Qué…? — ¿Conociste a alguien? — la voz de mi madre cambia de preocupación a emoción — ¿Por qué no me lo habías dicho? ¿Es guapo? ¿De dónde es? — Mamá… no… no he conocido a nadie… — Sé que mientes Sue, he sido tu madre por dieciocho años y sé cuándo me mientes — No es lo que crees… — me atrevo a decir — Es… complicado — ¿Complicado? — Sí, complicado… — suelto un suspiro — Las cosas no salieron bien con él… — vuelvo a mirar el piso — Y creo que ahora me odia — ¿Odiarte? — mamá suelta una risita — ¿Cómo alguien podría odiarte? — Es en serio mamá, creo que lo lastimé — ¿Por qué dices eso? — Es complicado… Volví a decir. — Bueno, no creo que nada en esta vida sea demasiado complicado como para no tener solución — presiono los labios, no quiero hablar de más — Si este chico tiene un verdadero interés en ti y tú en él, no creo que haya algo tan complicado que les impida estar juntos — Sí… bueno… — maldita sea — Mamá, ya tengo que colgar, están esperando por el teléfono — mentí — Adiós, te quiero — Yo también te quiero hijita Dejo el teléfono en su lugar y me dispongo a regresar a mi habitación. No he tenido oportunidad de verle o si quiera conversar con él, no creo que quiera hacer ninguna de las dos cosas conmigo de todas formas ¡Y eso me enfada! Si tan solo él fuese una persona normal, si tan solo no hubiese habido tanto caos a nuestro alrededor, quizá hubiésemos podido ser amigos, quizá hubiésemos podido continuar con esa amistad que truncamos cuando confundimos nuestros sentimientos. Pero el lunes pasado dejó muy claro que las cosas no van a ir por esa dirección, no para los dos. Comprendo que esté enfadado conmigo, que esté dolido conmigo, y sé que es un tanto egoísta de mi parte el querer mantenerlo como un amigo o un conocido, sabiendo que tiene sentimientos hacia mí ¡Todo esto es complicado! Él nunca debió de confundir las cosas y no debí de confundir las cosas ¡Él tiene prometida! ¡Se casará con Madeleine Winchester! Yo nunca tuve cabida en esta locura, en su vida, solo fui una pieza que el intentó forzar y al final no lo logró, dejando a sus espaldas un desastre. Somos un desastre, que no nos hablemos después de todo lo que ha pasado entre nosotros en este último mes, demuestra que ambos somos un par de inmaduros y un reverendo desastre. Envuelvo mi cuerpo en mi habitual manta de ositos con la que salgo a todas partes y camino hacia mi residencia. Me siento mentalmente agotada, toda la locura del fin de semana, que el idiota Winchester me humillara, las revelaciones ¡Todo! ¡Absolutamente todo ha hecho estragos en mí! No logro concentrarme en mis clases, no logro inspirarme para sacar fotografías y no logro hacer absolutamente nada. Lily dice que estoy deprimida y que pronto se me pasará, que es mi primera decepción amorosa, que pronto lo superaré y que le de tiempo a Alexander para calmarse. Repito, entiendo que esté enfadado, decepcionado, desilusionado o lo que sea que esté sintiendo por mí en este momento, pero él debe de entenderme. No quiero ser una princesa, no quiero que mi familia esté en peligro por meterme en el camino de una Winchester ¡No quiero nada malo suceda! Alexander debe de entender eso. Además, él debería de ser honesto consigo mismo, sabe perfectamente que no tiene los huevos suficientes como para negarse a los mandatos de su madre o de los Winchester, sabe que no tiene las agallas suficientes para pararse firme ¡Debería ser yo quien esté enojada! ¡No él! Al fin y al cabo, si lo vemos bien, él solo jugó conmigo, porque él sabía desde un inicio que no iba a poder ser, él ya estaba comprometido con Madeleine cuando decidió confundir sus sentimientos y confundirme en el proceso ¡Así que no tiene ningún derecho de enojarse conmigo! En fin… supongo que solo debo de ser paciente. — ¿Qué les parece? Pregunta Viviane, sacando el CD de su reproductor. — Me encanta — contesto, recostándome en su cama — Tengo las mismas canciones, pero en un casete — No sabía que era así de fácil grabar en un CD Comenta Lily, tomando el artilugio. — Thomas lo hizo por mí, sabe que amo a Bonnie Tyler — Rayos, eso significa que necesito conseguirme un novio con computador para que me grabe CD Bromea Lily, todas reímos. — ¿Estás bien Sue? Pregunta Viviane, dejo a un lado mi cámara. — Me gusta esta flor… — contesto, señalando el pequeño masetero encima de la mesa de Viviane — La estoy fotografiando — Noto eso — ríe la castaña — Me refiero a esa expresión de muerta en vida que tienes — Ah… — Sue… ¿Es por lo mismo? Pregunta Lily, me muerdo el labio inferior. — No quiero hablar de ello — intento sonreír — En serio, no sucede nada, quizá sigo algo triste pero… — miro a Lily — Tú misma lo dijiste, solo debo dejar que el tiempo haga lo suyo — Sí, deberías — Sobre todo porque sabes que es lo más conveniente para ti — me recuerda Viviane, sé a qué se refiere — Entiendo que ha sido una decisión un tanto difícil, porque realmente te gustaba, pero es lo mejor, para ambos, para todos en realidad — Lo sé… Me dejo caer en la cama. — Mejor dejemos de hablar de este tema Dice Lily, asiento con la cabeza. — ¡Ya sé! — exclama Viviane — Hay que ir a tomarnos unos tragos o ir a ese Club en Hell’s Kitchen — Voto por el Club en Hell’s Kitchen Alzo la mano al instante. — Lo mismo Acepta Lily. — Entonces hay que alistarnos — Viviane abre las puertas de su armario — Noche de chicas para alegrarnos un poco — ¡Noche de chicas! Celebra Lily. — Noche de chicas… Susurro, sintiendo las manos de mis amigas tirar de mí. Realmente no me siento de humor como para fiestas y alcohol, pero tampoco quiero quedarme en cama a lamentarme. No está en mi naturaleza estar así de deprimida y menos por un chico ¡Es absurdo! Quiero volver a ser la persona que era antes de que toda esta locura con el príncipe comenzase, quiero volver a ser la misma Sue que se entusiasmaba por una ardilla comiendo una bellota o un día soleado, es que… ¡Solo ha sido una decepción amorosa! No me voy a morir por esto. Ha sido lo mejor, ya me lo he repito miles de veces ¡Me lo repito desde el capítulo anterior! Así que debo dejar de lamentarme y tratar de disfrutar de la vida universitaria. — Ya estás Viviane sonríe, ha puesto algo de maquillaje en mi rostro. — Intenta divertirte… — Lily toma mi mano con gentileza, asiento con la cabeza — No lo vale… Vuelvo a asentir, realmente no lo vale. Alexander podrá ser un príncipe, pero realmente no lo vale. Una persona que no logra tomar una sola decisión sobre su vida, que no es capaz de hacerse escuchar, que deja que le arreglen un matrimonio, definitivamente no vale la pena. Salimos de la casa de fraternidad de Viviane y tomamos un taxi hasta Hell’s Kitchen. Repito, realmente no me apetece ir a un club a bailar y beber, preferiría mil veces ir a comer pizza o algo por el estilo ¡La pizza de Nueva York es deliciosa! Pero bueno, al menos debo de ser agradecida con mis amigas y aceptar sus intentos por hacerme sentir mejor. — Solo va un grupo selecto de personas — continúa explicando Viviane — Siempre he querido ir, pero nunca me han invitado — Debe de ser genial ir a una fiesta en el Palacio Blanco Lily luce emocionada. — Eso espero — Viviane sonríe — No será mi primera vez en sociedad, pero esto significa que subí un escalón más — ¡Salud por la futura señora Pritzker! Bromea Lily, chocando su vaso con el de Viviane. La música a nuestro alrededor es ensordecedora, hay personas bebiendo y otras tanto en el área de fumadores. Todos parecen estar pasando genial su sábado en la noche mientras yo sigo aplastada en el sofá con mi bebida en la mano y la mirada perdida ¡Me siento estúpida! Ni con tres bebidas alcohólicas encima me logro sentir bien. — ¡Sue! ¡Hay que bailar! Piden mis amigas, tirando de mis brazos y llevándome hacia la pista de baile. Una canción de los Bee Gees suena a todo volumen, mis amigas contornean el cuerpo al ritmo de la música setentera, me termino mi bebida y cierro los ojos. Me muevo de un lado para el otro, quiero sentirme como la vieja Sue, aquella chica alegre que lo único que quería era fotografías hasta el más mínimo rincón de la ciudad ¡Mírenme! Estoy en una de las ciudades más geniales del mundo, en un club de gente pija, con una señorita de sociedad y una hija de inmigrantes chinos ¡Es el mejor momento de mi vida! Soy joven y libre ¡Lo tengo todo! Quiero volver a ser la misma de antes. Sigo moviéndome al ritmo de la música, mis amigas ríen de emoción, alzo los brazos y dejo que las voces de los hermanos Gibb me guíen. No tengo ninguna preocupación, ya no, así que debo de poner de mi parte para que esta historia termine bien para mí ¡No voy a dejarme vencer por la adversidad! No señor, así no es Sue Barclay, no me voy a dejar pisotear por la vida ¡Yo la pisotearé! — Dulzura… Me detengo al instante… ¡Mierda! ¡Maldita sea! — Harry… Viviane está paralizada con una expresión de temor en el rostro. — ¿Qué quieres Winchester? Pregunto, girándome a ver al idiota chico de cabello rizado. — ¿De ti…? — toma un mechón de mi cabello, aparto su mano al instante — Nada… — suelta una risita burlona — Me da gusto verte tan alegre… — esboza una aterradora sonrisa, me estremezco — Después de todo lo que ocurrió la semana pasada… — vuelve a soltar una risa burlona — Pensé que no te vería por aquí… — No me voy a ir solo porque estén obligando a Alexander a casarse con tu hermana — me cruzo de brazos, Winchester vuelve a reír — Y ya déjame en paz, idiota — Sue… Me advierte Viviane, Winchester solo alza la mano en señal de silencio. — No, quiero escuchar lo que nuestra querida Sue Barclay quiere decir — No tengo nada que decirte, imbécil — suelto con enojo — Ya obtuviste lo que querías, me alejé de Alexander, él se casará con tu hermana y el mundo seguirá chupándote las pelotas — me mira con una ceja alzada — Así que deja de molestarme, porque yo no tengo por qué ni quiero chuparte las bolas — Me impresiona tu falta de modales, Sue Barclay… — ríe — Pero bueno… fue divertido mientras duró ¿Verdad? — Vete a la mierda Winchester Aprieto los puños, en serio me estoy conteniendo de darle un buen puñetazo. — Lo haré, lo haré… — vuelve a reír, detesto su risa — Solo quiero asegurarme de que no te veré de nuevo — Ya te dije que no pienso ir a ningún lado, grandísimo idiota — Y yo te recuerdo que sé todo acerca de ti… — me toma de la cintura y me acerca a su cuerpo, mis amigas pegan un grito — Ten cuidado conmigo… — Ya no me estoy metiendo en tu camino — comienzo a temblar, el rostro burlón del chico ha desaparecido y ahora solo queda una expresión llena de amenaza — Así que déjame en paz — No dulzura… — olfatea mis cabellos — Te dejaré en paz cuando ya no seas una amenaza — No lo soy… no lo seré… déjame en paz… — sigo temblando — Por favor… — Mientras estés aquí serás una amenaza… — me empuja, Lily me sostiene — El próximo semestre no te quiero ver aquí, Sue Barclay… — me apunta con el dedo, mi amiga me abraza con fuerza — Estás advertida… no te metas en el camino de un Winchester — Eres un… — ¡Detente! Me ordena Viviane. — Ustedes también están advertidas… Añade el idiota de rizos, dándose media vuelta y desapareciendo entre la multitud. — ¿Qué carajos…? Lily se ve confundida y enojada. — Esto no puede ser cierto… Viviane se lleva una mano al rostro. — ¿Y ahora qué haré? — mis ojos se llenan de lágrimas — ¿Qué se supone que haga? — miro a mis amigas — ¡No me quiero ir! — respiro hondo, las lágrimas comienzan a caer — Pero no quiero ponerlas en peligro, ni a mi familia — Sue… Lily me mira. — Destrozaron tus cosas y Viviane está viviendo el sueño de toda niña aristócrata, no quiero arruinarles las cosas solo porque un loco psicópata me tiene amenazada — Viviane me abraza — No quiero arruinarles las cosas solo porque Alexander y yo… — las palabras se atoran en mi garganta — No quiero que nada malo suceda… — Calma… — Viviane acaricia mi espalda — Esto es el colmo — Algo habrá que hacer — ¿Pero, qué? — las miro — No creo que podamos combatir contra Winchester y su clan de psicóticos — Nosotras no — contesta Viviane — Pero los Hastings pueden hacerlo — ¿Qué…? Miro a la castaña sin comprender. — Sue, los únicos que pueden hacerle frente a los Winchester y salir bien librados de ello, son los Hastings — ¿Estás segura? Pregunta Lily, Viviane asiente con la cabeza. — Quizá no la libren tanto, pero al menos no matarán a nadie de su familia… nadie importante al menos — Espera… ¿Qué estás planeando hacer? Pregunto, no estoy entendiendo absolutamente nada. — Quiero que hagas exactamente lo contrario a lo que has hecho — abro los ojos al máximo — Quiero que aceptes a Alexander…
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