Ba-dún Ba-dún Ba-dún Lily se movió en la cama, pero no abrió los ojos. Aún sin hacerlo, sabía que ya había amanecido. ¿Qué era ese sonido? Era un golpe rápido y constante, un pulso ininterrumpido. Se incorporó y miró a su alrededor. La habitación era muy pequeña como para no notar algo extraño a primera vista. Salió de la cama y miró por la ventana que daba al estanque. No había nada y Lily se sentía intrigada. - ¿Helena? – se dirigió a la planta baja, sin preocuparse por calzarse. No había nadie, pero la mujer había dejado pan y mermelada. Decidió darse un baño antes del desayuno y salió al estanque. Era una hermosa mañana, un sol radiante y en el cielo, algunas nubes que vagaban perezosas. Se deslizó dentro del estanque, el agua fría le hizo estremecerse. Pronto su cuerpo se

