La luz lo devoró todo, no fue un destello breve ni una explosión repentina. Fue una expansión lenta, inevitable, como si el mundo estuviera siendo sumergido en un océano de luz blanca. El bosque desapareció, el arroyo congelado dejó de existir, las hojas suspendidas en el aire se desvanecieron como polvo arrastrado por el viento. Incluso la presencia inmóvil del Guardián del Juicio se deshizo en fragmentos de brillo, durante un instante que pareció eterno, Lyrianne sintió que caía; no hacia abajo, sino hacia dentro. Como si su conciencia hubiera sido arrancada de su cuerpo y arrojada a un espacio sin forma donde los recuerdos flotaban como sombras. Escuchó un murmullo lejano, ecos, voces demasiado antiguas para comprenderse. Entonces el mundo regresó, el cambio fue abrupto, el aire golp

