– Veo que habéis disfrutado de la noticia. – comentó Elizabeth, dejando con cuidado a su compañero en una butaca. – ¿Qué le ha pasado? – pregunto Aleera, mirando horrorizada al moribundo. – Que pregunta más tonta. – dijo Radu, molesto y dolido. – Es el resultado de la operación que ella me pidió, estarás contenta ¿no? – Mucho querido, con esto hemos pasado otra parte del plan. – informó ella con superioridad. – ¿Otra parte? ¿Es que hay más aún? – pregunto Aleera, nerviosa. – Solo una más, y tendréis vuestra completa libertad, y nosotros dos... – dijo mirando a Radu. – tendréis también lo que queremos poseer. Todos entendieron lo que ella quería decir con eso. Pero no acababan de entender esa seguridad que tenía sobre ese misterioso plan que tenía en mente desde hacía mucho

