– ¿Lo hemos hecho por un puto c*****r Dan? – pregunto el chico del dedo herido. – No lo entiendo… – dijo él confuso, viendo el cuerpo. – Debe haber algo con ella, ¡tú, examínalo! – ordeno, señalando al chico de antes. Este a regañadientes lo hizo, y examinó el cuerpo en busca de algo de valor, y nada, entonces, se inclinó hacia delante, y misteriosamente, pudo sentir aire en su cara, por debajo suyo, donde estaban los labios de la muerta. – ¿Pero ¿qué…? – dijo extrañado él. Entonces, de repente, el cuerpo muerto lo sujeto por los hombros, sobresaltándolos a todos y a Sirius, sin que tuviera que moverse. Sin que al chico le diera tiempo a reaccionar, los ojos y la boca de la muerta se abrieron, dejando ver unos ojos rojos carmín, y unos afilados colmillos. Sin esperar más, está

