Carmelius lo miró atentamente, sería y entendiendo lo que él sentía, ella en su vida humana también pensaba lo mismo, pero ella lo buscaba con locura, hasta que la muerte la encontró a ella. – No tienes Por qué morir… – dijo ella, llamando la atención de Sirius. – Yo puedo ofrecerte a ti… y a tus hermanos, la oportunidad de vivir eternamente a mi lado, como mis compañeros… y tu como mi amante, si lo deseas. – ¿Por qué piensas eso de mí? – pregunto él algo sonrojado. Ella no contesto, sino que, cogió las manos de él, y las paso por el cuerpo de ella, sin dejar de mirarlo con una sonrisa malévola y divertida. Sirius se sonrojo, pero no se atrevió a rechazarlo, ya que ella tenía más fuerza que él. – Por qué lo he notado en tu mirada… el deseo de estar conmigo… que estemos juntos

