– ¿Dónde está su habitación? – pregunto ella al aire, sabiendo que Sirius estaba hay. Sirius no se sorprendió ante eso, entonces salió a la luz de la sala y camino hasta estar frente a ella y Marcus. Mostraba una mirada sin emoción, pero por dentro estaba dolido y destrozado, apretando las manos con fuerzas, juntas en su espalda, para que ella no lo viera. – La comparte con Lucius, en la habitación donde está él ahora mismo. – informó él con formalidad. – Bien, llévalo con él entonces, así cuando Marcus despierte y Lucius ya lo este, le podrá contar todo. – ordenó ella sin mirarlo. Con eso, ella apartó su muñeca mordida, dejando que Sirius cogiera a Marcus en brazos, sin ninguna dificultad en llevarlo, camino hacia la habitación, empujo la puerta con el hombro y entró. Mientras

