MESES DESPUÉS Los mese pasaron, y la compañía de Elizabeth no paraba de ser agradable para Carmelius, hacían de todas juntas; montar a caballos para pasear, ir a la ciudad o a la aldea con los gitanos, cazar juntas, charlar… Carmelius disfrutaba por completo de la compañía de Elizabeth, y le parecía que a ella también. A pesar de la alegría que veía en su ama, Orleta no le quitaba ojo cuando estaba con Elizabeth, por su seguridad. Mientras, Radu y Orlat estaban también en el castillo, gracias a un conjuro que Elizabeth les hizo para que ni Carmelius ni Orleta les notaran. Radu siempre estaba en compañía de Verona y las demás vampiras en la habitación de ellas, disfrutando como nunca, mientras Orlat se mantenía encerrada en la habitación de su ama, sentada en una silla, como sonámbula y en

