Matt, estaba frente a mí hablando por teléfono mientras yo mandaba algunos correos con tareas universitarias. Ambos, en el que sabíamos y se había convertido en el lugar favorito de la casa, la cocina. Él me miraba, lo sabía porque podía sentir su mirada penetrante. En los últimos días de nuestra, vivencia de pareja. Habíamos estado sobreviviendo a base de comidas no tan saludables. Cómo, pizza y hamburguesas que nos llegaban por delivery. Matt era el que cocinaba la mayor parte del tiempo. Y yo, me encargaba de pagar la comida cuando llegaba, luego de haberla pedido por alguna aplicación, (claro él siempre quería pagar) pero con uno que otro beso, todo se tranquiliza. Mi esposo no estaba disgustado con nuestra loca dieta. De hecho, se mostraba feliz con el hecho de que yo podía co

