Mattewn La madrugada se ve interrumpida por las arcadas de Charlotte. Voy detrás de ella, sosteniendo su cabello, frunzo el ceño, esto está rozando el límite de lo normal; odio que devuelta todo lo que come. Recuerdo que, unos años atrás las esposa de un compañero de universidad hacía lo mismo, pero ella estaba..., embarazada. — Qué gracioso, Mattewn — mi estupor es tal, que me expreso en voz alta. Es decir, sí, somos muy activos sexualmente; pero Charlotte y yo habíamos acordado tener un bebé cuando ella estuviese lista o, en su defecto haya terminado la universidad y, fui consciente de su planificación familiar; yo estuve ahí. Además, la veo tomar sus pastillas y yo uso condón cuando la doctora exige que es pertinente que nos cuidemos. Pero, siempre dijo — soy lo suficientemente

