Daphne
Hace dos años y seis meses.
La casa de Noah es enorme. Demasiado. Y es muy bella. Aunque por su gran tamaño me siento intimidada. ¡La sala es más grande que mi apartamento! Yo no entiendo. ¿Por qué una casa tan grande para alguien que vive sólo?
¿Será que no vive solo? Ya estoy juzgando. Y me estoy haciendo ideas en la cabeza.
-¿Qué te parece? -Me pregunta.
-Es enorme. -Digo con timidez.
-Esto lo logré yo sólo. -Dice con orgullo. -Sin ayuda de mis padres, ni ninguna herencia... nada de nada. -Dice orgulloso.
Claro que se debe sentir orgulloso, un hombre de 28 años con este lugar como hogar y con su trabajo. Pues, es muy impresionante. Me sigo preguntando... ¿Qué hace conmigo?
Asiento con la cabeza mientras miro todo el lugar. Se ve muy fino y elegante. Todo está ordenado.
Estoy muy intimidada. No tengo palabras para describirlo.
-¿Quieres cenar? -Pregunta.
Asiento y nos dirigimos al comedor. Que es igual de grande y bonito. Pasamos por la cocina. Cualquier persona que cocine aquí debe darse unos gustos. Está totalmente equipada. Cocinas y hornos de última generación.
Hasta los artículos de limpieza son caros y buenos.
Eso me hace pensar en que me gustaría en algún momento hacer algo para él. Sé cocinar bien, o eso me dice Ivy, mi amiga. Aunque ella se puede comer cualquier cosa.
En el gran comedor hay dos platos con comida. Él planeó todo eso para mí. Estoy emocionada. Tan elegante como a los restaurantes que acostumbra llevarme y que me acostumbró probar. No es que no se me antoje una hamburguesa de vez en cuando.
La comida que hay es un corte de carne con ensalada y un puré de papa. Es delicioso. Me encanta la carne.
Como todo un caballero me ayuda a sentarme sacando la silla de la mesa. Me hace sentir alagada. Y especial.
Son estos pequeños detalles que me hacen sentir querida e ilusionada.
Dios mío, me estoy enamorando cada vez más
Estamos comiendo. Noah fue el que hizo la comida, y debo decir que es un cocinero excelente. ¿Hay algo que no pueda hacer bien este hombre?
Hemos hablado de muchas cosas durante la cena. Me pregunta sobre mis estudios y yo le pregunto sobre su trabajo. Nos reímos con las anécdotas que contamos. Cada vez que estoy con él me emociono más. Es el hombre que quiero en mi vida.
Cada vez me logro convencer de que Noah es mi hombre ideal. Esa sonrisa perfecta, esos ojos que siempre parecen estrellas y sus acciones.
Terminamos de comer. Nos sirve dos copas de vino blanco y nos sentamos en el sillón. En el gran salón.
-Daph. Antes que todo quiero preguntarte una cosa. -Pregunta un poco dudoso.
-Dime.
Aquí llegamos, este es el momento.
-Quiero que sepas que tengo gustos un poco diferentes.
-¿Gustos en qué? -Pregunto, confundida.
-En el sexo. -Dice con duda.
Ok... esto es raro. Yo ni siquiera sé de sexo, bueno no tengo experiencia.
-¿Cuáles son tus gustos? ¿Por qué me dices esto?
Noah se toma un momento para ordenar sus palabras.
-¿Sabes que es el b**m? -Aguanta su respiración.