+CHARLOTT+ El peso de las miradas de mi padre, mi madrastra Verónica, la madre de Adrian y él mismo parecía un ancla que tiraba de mi pecho. Apenas podía respirar en esa sala. Excusarme fue una maniobra de supervivencia. —Voy a mi habitación —dije, con una sonrisa tan forzada que dolía. Asintieron sin hacer preguntas. Agradecí internamente que no me detuvieran con más discusiones o planes. Subí las escaleras con pasos lentos, intentando soltar la tensión acumulada. Pero no estaba sola. No lo noté hasta que casi llegaba a mi puerta. Una mano cálida capturó la mía, deteniéndome en seco. Me giré, confundida, y ahí estaba él, Adrian, demasiado cerca. Mis ojos se elevaron para encontrar los suyos. Era tan alto que tuve que inclinar mi cabeza hacia atrás, lo cual solo acentuó lo imponente q

