++++ Subí las escaleras con pasos rápidos, cada zancada resonando como un tambor en el pasillo silencioso. Mi cabeza daba vueltas, mi corazón latía con fuerza, y mis emociones estaban a punto de explotar. Me encerré en mi habitación, cerrando la puerta con un golpe que hizo eco en las paredes, como si necesitara un recordatorio de que estaba completamente sola en este caos. La conversación con mi padre seguía resonando en mi mente, su fría aceptación de mi decisión, como si hubiera ganado alguna batalla estratégica. Me senté en la cama, enterrando la cara entre las manos. —Esto es una locura —susurré, sintiendo que mi vida se desmoronaba a mi alrededor. Busqué mi celular en la mesita de noche y, sin dudarlo, marqué el número de Dasha. Ella era la única persona en el mundo que podía man

