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1190 Palabras
El chico se dio cuenta que lo mirábamos, entonces solo caminó apresurado, tomo el cuchillo con el que le había arrancado la vida al animal y lo lanzó en dirección a donde me encontraba, este se estampó en mi abdomen y la sangre comenzó a salir. —Espera— dije yo levantando mi mano izquierda, mientras que con la derecha retiraba el cuchillo de mi —Nosotros queremos saber ¿Tú eres como nosotros?— avente el cuchillo lejos y luego lentamente me retire las gafas. —¿Qué son ustedes exactamente?— preguntó intimidante —¿Por qué no te quejaste de dolor? —Infectados— habló Alan —Somos infectados que no perdieron la capacidad del raciocinio. El chico rió —Solo para que lo sepan yo no soy como ustedes— dio la media vuelta —A mi no me mordieron ni nada por el estilo, nací de una mujer infectada. —¿Que edad tienes?— preguntó Alan. —Veinticinco— respondió el chico —¿Eso importa acaso? —¿Eres tu el proyecto experimental número dos? El chico volvió a girarse y se acercó con b********d hacia donde Alan se encontraba —¿Que sabes tu sobre mi?— le tomo del cuello —¿Ellos los mandaron, no es así? —No— negué —Nosotros también escapamos de ese lugar. —Que el proyecto experimental número cero lo diga no tiene sentido— habló el chico —Tu no pudiste escape de ahí porque tú eres la perra maldita del líder, todo lo que él te ordenó lo cumpliste, ¿Acaso también te ordenó venir con él y llevarme de regreso?— soltó a Alan y volvió a girarse —Si es así dile a ese viejo que no voy a volver. —Espera, Muchacho— lo detuve tocando su hombro —¿Qué sabes acerca de mi? —Nada— se liberó —Si me disculpan tengo que limpiar mi desastre y tengo muchas más cosas que hacer. —Espera, Dos— dijo Alan. Yo me giré y lo tomé del brazo para hacerlo caminar —Vámonos— dije haciéndolo retroceder —Eo ya no tiene nada que decirnos. —En realidad— esas palabras me hicieron detener —Solo se que si no te vas de aquí ellos te encontrarán tarde o temprano— me gire y vi que él me miraba a mi —Tu eres el experimento más valioso de la organización y para serte sincero no hay una cosa que él no logre hacer. —¿A quién te refieres?— pregunte ya qué decir eso solo me confundió aún más. —Bueno, no sé su nombre, pero todos lo llamaban "El Señor". —Entiendo— hable —Tratare de recordarlo la próxima vez— si una sonrisa y, ahora si, me fui. Cuando llegamos a casa saqué la carne de dentro de la mochila y luego le di su ración a Alan y yo comí la mía. Él saboreó la carne, como si no hubiera comido algo igual en toda su vida. —No entiendo a que se refiere el proyecto experimental número dos— hablo con la boca llena —viví en ese lugar por toda mi vida y me acabo de enterar sobre el hombre al que llaman el señor. Solo había escuchado rumores sobre la organización que compraba a los experimentos que habían superado todas las pruebas, entre ellos el proyecto experimental número uno. —Cuéntame más— le preste atención mientras comía y saboreaba la carne. —la mujer que me crió solía decir que cuando yo completara las cuatro pruebas me llevarían con la organización y conocería el exterior. Luego me dijo que había ocurrido un incidente en la organización y que el líder del ejército se había revelado y había asesinado al líder y que se había apoderado de la misma. Entonces todo se descontrolo, trataron de matarnos a todos y la mujer que me crió me ayudó a escapar y que te llevara conmigo ya que tú sabrías que hacer en contra de el. —¿Por qué yo?— pregunte intrigada. Necesitaba saber ¿Qué era yo en esa maldita organización? Y si había hecho algo después de haber muerto ¿por que no lo recordaba? —No se los detalles. Ella nunca me lo dijo. —Ya veo. Esta bien— sonreí —Ahora— me puse de pie —Vallamos a dar un paseo. —Si— él asintió y se apresuró a terminar de comer, después, cuando terminó, se puso de pie y se colocó al lado mío. —Vamos— lo tome del brazo y salimos de la casa. El resto de la tarde nos la pasamos de aquí para allá, conociendo la enorme ciudad de Pandora. Luego, cuando anocheció, regresamos a casa. Al llegar me di cuenta que Erick se encontraba esperando fuera. Una vez nos vio llegar se puso de pie y se acercó a nosotros —¿Podemos hablar?— preguntó él. —No creo que haya algo de que hablar— dije y lo pase de largo. —Espera— dijo tomando mi brazo. Eso me hizo detener, así que mire a Alan —Ve adentro, iré en seguida— dije y él asintió. Mire a Erick —¿Sobre que quieres hablar?— pregunte distante. —Mi hija— hablo con voz quebrada —Ella está mal, necesita un medicamento que no tenemos aquí— las lágrimas comenzaron a salir —el único lugar en el que esta es el hospital general del país y ese lugar está infestado de infectados, no hay forma de entrar. —Y ¿Tú quieres qué valla? —Es la única forma, créeme que no te lo pediría si no fuera necesario. —Está bien— accedí —Pero promete que cuando regrese vas a presentármela. —Si— sonrió y limpió sus lágrimas. —Bueno, solo permíteme despedirme de Alan y después me iré— me gire e intente caminar, pero él me tomo del brazo para que no pudiera hacerlo. —Gracias— susurro y me dio un abrazo —y lamento todo lo que te dije la otra noche. —Ya no importa— correspondí su abrazo —Ahora debo irme— me solté de él —dime el nombre del nombre del medicamento. —Salbutamol— respondió —Es un broncodilatador. —Entiendo, te veré después— me giré y entre a la casa. Luego me despedí de Alan y después partí en dirección al hospital. Si que este lugar estaba infestado, había cientos de miles de infectados, me fue un poco difícil entrar ya que el mareo se intensificaba cada que me acercaba más al centro de todos. Me concentre en llevar el medicamento de regreso y de paso llevaría todo el medicamento que me fuera posible poner dentro de la maleta. Cuando la mayoría de medicamento estuvo dentro de la maleta la tomé u salí de regreso. El mareo no se fue en ningún instante y cuando menos lo espere ya me encontraba inconsciente en el suelo.
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