Ethan
— ¡j***r! ¿Dónde está ese maldito teléfono? — digo enojado, revuelvo los papeles que hay en mi escritorio y nada, me dirijo a mi habitación y tomo mi chaqueta y nada, los pantalones nada — ¿Dónde demonios lo abre dejado? — digo y pasándome las manos por la cara, me siento en esta y suspiró —Piensa Ethan, piensa — digo y hay recuerdo que la última vez que lo vi fue sobre mi escritorio en la oficina —Oh, maldición, maldición — digo al recordar que lo he dejado en la empresa y me tiró boca arriba a la cama, miro la hora y son las 5:00 Pm de la tarde, no quiero ir a buscarlo, no quiero encontrarme con ella así que decido esperar hasta mañana y rogar que no se lo robe nadie del aseo, siento un peso a mi lado y volteo encontrándome con Terry mi perro. —Hola Campeón — este ladra y me lame la mejilla —Yo también te quiero — y lo abrazo.
Siento como tocan el timbre repetidamente, no sé en qué momento me he quedado dormido, abro los ojos y la habitación está en completa oscuridad, a mi lado Terry me mira fijamente, el timbre suba nuevamente y me levanto no sin antes ver el reloj que marca las 9:00 Pm.
— ¡Un momento!— grito al ver que suena de nuevo el timbre, camino apresurado y abro pasándome la mano por los ojos — ¿Que tu madre no te enseño a tocar el timbre de una forma educada? — digo enojado.
—Si Ethan, si me enseñó — dice esa voz, abro los ojos al ver a Gabriela Vanderwaal en mi puerta, la miro y aún no creo que este aquí frente a mí —Pero al parecer tu madre no te enseño a que debes dejar pasar a tu casa a las visitas — dice pasando por mi lado y adentrándose en mi apartamento, cierro la puerta y me volteo —Lindo lugar — dice y me mira.
—Gracias — digo dudoso —Siéntese — le señalo unos de los sofás ella lo hace — ¿Quiere algo de beber? — ella niega, me siento en el sillón que está frente a ella — ¿Que está haciendo aquí señorita Vanderwaal? — digo porque sinceramente no encuentro una explicación por el que ella esté aquí.
—Cásate conmigo — dice viéndome, la mira sorprendido.
— ¿Está borracha? — ella mira enojada pero no entiendo qué proporción es esa.
— ¿Qué dijiste? — yo niego con la cabeza y murmuro un lo siento —He dicho que te cases conmigo Ethan — dice parándose, la sigo con la mirada.
— ¿Por qué? Yo no la amo ni usted a mí — miento, yo a ella la amo y me casaría con ella de ahora mismo, pero ella siempre tiene un motivo detrás de lo que hace; ella rueda los ojos.
—Esto no se trata de amor Ethan, no todo en la vida es amor, son negocios— bajo la cabeza, sabía que ella no hacía esto porque sí, porque me amara o al menos le gustará.
— ¿Que ganaría yo con esto? — ella me mira y sonríe.
—Lo que quieras — dice viéndome —Dinero, ropa, casas, autos — yo niego, si ella supiera que lo quiero nada de eso, quiero su amor, que ella me ame como yo la amo a ella.
— ¿Cuánto tiempo? — me pregunto.
—Solo seis meses — yo asiento, bien debo sacar provecho de esto, tal vez Dios me dio está oportunidad para poder hacer algo para atraer su atención a mí.
—Ya se lo que quiero — ella asiente y hace una seña para que hable —Que estemos casados un año — frunce el ceño —Solo te pido 365 días o no aceptaré — ella suspira y me tiende su mano.
—Está bien — yo sonrió y tomo su mano.
—Bien, ¿Puedo saber al menos porque está repentina razón de casarse? — ella asiente.
—Hoy me reuní con mi padre y quiere dejarme la completa dirección de la empresa, esa es mi herencia, pero para eso debo casarme — yo asiento, claro ella solo quiere el dinero y yo soy la vía para conseguirlo —Así que le dije que tú y yo nos habíamos casado hace una mes por el civil — yo la miro con los ojos abiertos.
— ¿Que? — Digo atónito — ¿Cómo que hace un mes? ¿Cómo va hacer que eso salga en los papeles? — digo parándome nervioso —Esto es una muy mala idea Señorita Vanderwaal — digo caminando de un lado para el otro, ella se levanta y pone sus manos en mi hombros deteniéndome frente a ella y a continuación siento su mano impactar con mi mejilla, la miro entre sorprendido y enojado.
—Cálmate, ya tengo todo resuelto — dice y me mira —Tengo un amigo juez, me debe varios favores, él se hará cargo de todo el papeleo, mañana tú y yo seremos marido y mujer — dice con una mueca.
—Ok, Amm… espere un momento aquí — digo y me dirijo a mi habitación entro y dejó la puerta abierta, Terry sale de inmediato pero no le prestó atención, tomo entre mis manos lo que estaba buscando y vuelvo a la sala caminando lentamente, hasta que escucho un grito, corro y veo a Gabriela de pie sobre la mesa y a Terry sentado mirándola fijamente, ella me ve llegar.
— ¿Cómo puedes tener un pony viviendo aquí contigo? — dice muerta del miedo.
— ¿Un pony? — digo contenido la risa, ella señala a Terry —Oh, eso no es un pony, es un perro y se llama Terry — digo sonriendo, ella se me queda viendo por un momento y después niega con la cabeza —Terry fuera — el obedece inmediatamente y se va por el pasillo que conduce a mi habitación, me acerco a Gabriela y le tiendo mi mano para ayudarla a bajar, ella la acepta —Espera, no me voy a tirar, he escuchado que los golpes que uno recibe al tirarse de tan alto puede dañar los riñones — ruedo los ojos, pongo mis manos en su cintura y la pongo sobre mi hombro, tengo una vista privilegiada de su trasero.
— ¡Oye bájame Cohen! — la tiró sobre el sofá, ella se para inmediatamente y veo su mano volar hacia mi cara pero la detengo antes de que me toque, la jalo y la acerco a mi cuerpo, ella me mira fijamente y yo a ella, tomo su mano y lentamente deslizó el anillo que tomado de mi cuarto por su dedo, ella lo admira.
— ¿Qué es esto? — pregunta y me separo de ella.
—Es el anillo de bodas de mi madre — ella mi mira y niega tratando de quitárselo pero no la dejo, tomo sus manos entre las mías —Si, vamos a fingir estar felizmente casados hay que hacerlo bien — ella asiente.
—Voy a cuidarlo mucho Ethan te lo prometo y te lo devolveré cuando esto acabe — yo asiento —Debo irme, pero hablaremos bien mañana en la oficina — yo asiento y la acompaño hasta la puerta, la abro y ella sale.
—Gabriela — es la primera vez que digo su nombre en voz alta delante de ella, se voltea y me mira —Hasta mañana Amor — digo y le dejó un beso en la comisura de los labios, ella me mira sorprendida hasta yo estoy sorprendido de lo que hice, le sonrió y cierro la puerta recostándome en ella.
Vaya día tuve hoy y el que tendré mañana ya que mañana estaré casado con la mujer que amo.