— Oye chico ya es hora que salgas… no se tu, ¡pero yo tengo familia! y falta poco para media noche…termina lo que sea que estés haciendo mañana — se queja el vigilante apurándome para que ambos podamos irnos. — Ok está bien… de todas formas ya estaba terminando, solo estoy guardando, dame un minuto — le ruego al señor regordete el cual hace un bufido y luego pone una de sus manos en la cara, claramente obstinado de mí. — Esta bien… pero apresúrate, no puedo dejarte solo aquí… — espeta con un tozudo tono de voz. Yo asiento con la cabeza, rápidamente guardo todo el inventario que hice en un archivo dentro del computador, busco mi bolso y salgo con él, no sin antes enviarle un mensaje de texto al imbécil informándole que ya terminé mi trabajo por hoy, había permanecido unas 7 horas en ese

