Han pasado dos años. Dos años desde que cerré la puerta del departamento de Scarlett. Dos años desde que dejé esa carta. Dos años desde que le rompí el corazón… justo antes de que ella pudiera terminar de romper el mío. Y aunque este nuevo pueblo no tiene rascacielos, ni juntas de última hora, ni intercomunicadores que pronuncien mi nombre con voz grave… Aquí puedo respirar. O al menos, eso intento creer cada día. Daniel me encontró poco después de que me mudé. Encantador. Respetuoso. Normal. Un hombre sencillo, de buenos modales y sonrisa cálida. Trabaja en una cafetería, arregla cosas los fines de semana. Nunca me presiona, nunca pregunta demasiado. Solo está. Y eso… eso ha sido suficiente para que mi corazón no se derrumbe del todo. Hasta hoy. Hasta que entramos a ese peq

