— ¿Qué pasa? ¿Qué pasa bebé? ¿Qué pasa precioso? Tina no paraba de hablarle gracioso a Bruno. — ¿Quieres jugo? —le pregunté saliendo de la piscina. Ella asintió sin despegar la vista de mi hijo. — Ayer hablé con Bradley —le conté mientras servía el jugo. Escuché su suspiro y me giré para volver a mi reposadera. — Enserio que tus planes maquiavelicos con mi hermano no me importan. Como amiga te aconsejo que no hagas lo que quieres hacer... Vas a jugar con Bradley, pero te aseguro que la que va a salir mal en todo esto vas a ser tú... Puse los ojos en blanco. Claro que no era verdad. Bradley iba a saber lo que se sentía ser utilizado por alguien y yo solo iba a disfrutar. — Si quieres no te metas, pero después no me andes preguntando, mira que te conozco. Tina bufó y siguió con s

