—No traje las llaves de mi casa —anunció Tina intentando mantener el equilibrio. Yo quise tirarme encima de ella para matarla. No aguantaba un minuto más sin querer tirarme encima de Bradley y besarlo... Quería tirarme encima de todos. El viaje desde el club a casa de Tina había sido muy incómodo. Yo me había subido a la parte de atrás de la camioneta y me había acostado en los asientos, para esconderme de la mirada expectante de Bradley. Él tenía que estar relajado, ya que yo estaba lo suficientemente borracha como para no querer hacerle una escena incómoda, o siquiera para hablarle. —Voy a llevarlas a mi casa —anunció él de repente. Abrí los ojos con sorpresa. —No —me negué rotundamente. Bradley me miró fijamente serio. —Va a tener que ser... No traje llaves —se encogió de hombros

