El primer día de clases después de las largas vacaciones, caminaba por el campo con Raquel, hablábamos especialmente de su novio y del mío, de cuando nos daríamos un tiempo para poder salir solo nosotras sin pegarnos a ellos, también se comentó que ellos no eran muy amigos, aunque no le dimos mucha importancia. Yo quería confesarle que estaba pensando en terminar con Mario, pero justo fuimos interrumpidas por Luisa quien un poco eufórica y demasiado emocionada se acercó corriendo a nosotras. — ¿Qué te pasa? Pareces algo loca — comenté mientras nos sentábamos en unas banquitas. — Sí, loca de amor… hoy será el día en que por fin pueda darme asesorías – dijo muy emocionada, mientras miraba el cielo y suspiraba. — ¿Asesorías? — preguntó Raquel — ¿con quién? — En serio eres una desp

