Por un momento, en medio del mar, pararon las máquinas de los barcos y todos los comandantes de la flota venezolana, incluídos los oficiales del cuerpo terrestre, para debatir la invasión.
- Yo sigo insistiendo señores, no es una buena idea tomar la ciudad de Tampa. Ciertamente es la más fortificada en toda esa parte de norteamérica. Recordemos que ellos se quedaron con gran parte del arsenal de esa zona, solo que no tienen el apoyo popular para atacar en todos lados, escasean sus soldados. Les aseguro, poniendo mi larga trayectoria en juego, que si nosotros vamos con los 1.000 hombres que tenemos en totalidad directamente hacia nuestra ciudad de destino, estaremos acabados. Muy poca sopa para tanta gente.
Dijo el Coronel Mariano Henrique López Méndez preocupado mientras miraba el mapa del la Florida. El General Doroteo Flores se paró un momento desde una distancia considerable de la mesa para observar el mapa.
- Ciertamente puede ser así, pero...¿Y si no? Recuerden que acabamos hace nada con su única flota -Dijo Antonio Picardi dubitativo-
- Yo sinceramente no veo como una buena opción tomar tampoco Tampa en un mismo día, ciertamente es la ciudad más fortificada, pero la más valiosa en esta parte. -Respondia Delgado Chalbaud mientras miraba fijamente a López Méndez.
- Precisamente por eso ellos la van a fortificar más. Miren específicamente esto -Dijo el general Flores mientras señalaba la bahía de Tampa- Aquí nos agarran a cañonazos y nos vuelven pomada, mierda...No se cual sea el veredicto de los otros miembros de esta junta, pero yo creo que el mejor lugar para invadir es Miami. Gustele al presidente o a quién sea, esa es la verdad.
- Totalmente de acuerdo -Anuncio apoyando a Flores el General Pedro Elías Aristiguieta- Miami es la mejor opción. Estamos cubiertos por lomas pequeñas, pantanos y demás terrenos entramados que le serán inaccesibles cuando nosotros volemos sus carreteras. Si es que llegan a esa zona sus tropas, que estoy seguro nos ven como un mosquito en un lago infestado de cocodrilos.
- No se diga más, vamos a dirigir nuestra flota hacia Miami y que sea lo que Dios quiera. - Afirmó el viejo Capitán de Navío Felipe Larrazábal, mientras fumaba un cigarrillo.
-No estoy muy de acuerdo, pero creo que lo mejor es hacerlo así. Yo viajaré entre ustedes, la nave tiene serías fallas que son irremplazables, nos dañaron uno de los cañones. Lo mejor será que vacíe un poco la nave para evitar que sea peor cualquier situación, sin embargo igualmente sirve para la batalla.
La reunión termina y muchos susurran en la cena que el destructor "Bolívar" debió haberse devuelto a Venezuela o hacer la escala auxiliar en Cuba, para que fueran reparados y devueltos por los americanos en aquella isla. Sin embargo, el alegato fundamental era la disponibilidad de más cañones que fueron puestos antes de la invasión, precisamente era una de las naves invaluables dentro de la batalla.
Las naves estarían en las playas de Miami el 5 de mayo sin encontrar resistencia aparente, sin embargo, desde el "Brión" se procedió a disparar a discreción sobre los edificios lejanos que pertenecían a aparentes guarniciones del gobierno de los extremistas norteaméricanos, lo cual estímulo el disparo constante desde las ametralladoras antiaéreas sobre los muelles dónde los soldados estaban apostados ofreciendo la mayor resistencia. Cuando los transportes venezolanos pudieron tener la oportunidad de desmbarcar sus tropas entre el fuego cruzado, se encontraron con hoyos inmensos en las playas para evitar el avance de los soldados.
Desde los edificios cercanos, los cuales eran inmensos comparados con los que habían en Venezuela, estaban posicionados ametralladoras Browning M2HB, montada sobre trípode M3 directas para disparar sobre las tropas atascadas en la arena.
- ¡Maldita sea! Estos hijos er diablo nos están diezmando, disparen directamente hacia los edificios del área Noroeste. ¡Repito, disparen a los edificios del área Noroeste!
Ordenaba Pedro Elías Aristiguieta acostado detrás de una pila de arena con la que buscaba protegerse mientras hablaba por la radio alemana. Pero entre su punzada observación se dió cuenta de que no había una resistencia, sino que se buscaba reducir el mayor número posible de soldados enemigos, esa era la táctica norteamericana.
- Está gente no quiere matarnos a todos, ellos quieren matar el mayor número posible. - Dijo nuevamente por la radio- ¡No dejen que bajen los del transporte Celeste hasta que de la orden!
Un edificio verde, el más alto del lugar fue el primero en explotar, se desplomó en un santiamén apenas con dos cañonazos del "Bolívar". Esa fue la estrategia de guerra, desplomar los edificios desde donde se disparaba a las tropas venezolanas, solo así pudieron desembarcar las tropas de Castro Moros en la playa y avanzar con menos resistencia hasta la ciudad.
Se encontraron con calles inmensas y vacías dónde habían carros de último modelo abandonados, parecía un ciudad fantasma o que había sido evacuada semanas atrás. Se tomaron prisioneros a cien personas entre latinos y norteaméricanos extremistas que conformaban una especie de guerrilla urbana vecinal destinada a hacer una falsa resistencia encargada más a un sacrificio nacionalista que otra cosa.
Cuando avanzaron calles más arriba se encontraron con algunas barricadas improvisadas pero nadie estaba en entre los callejones o algún escondite aparente. Por eso se organizaron brigadas de díez soldados cada uno para revisar y asegurar los merimetros. Doroteo Flores fue el primero en encontrarse con una banda de perseguidos comunistas que intentaron arremeter con revólveres hacia su tropa, desde un escondite cubierto por algunas tablas cerca de un aparador de carros Ford intento desmantelar a la banda disuadiendolos de que todo estaba en manos de las tropas venezolanas quienes venían a liberar la parte norteaméricana tomada por los ultraderechistas, pero cualquier intento fue en vano así que tuvieron que usar la fuerza de las armas para acabarlos.
La banda estaba conformado por latinos en su mayoría, entre cubanos y mexicanos que engañados por un ideal servían a los comunistas para tomar aquella zona. Flores se preguntaba entonces si el destino de ellos, designados como extranjeros, iban a terminar como aquellos jóvenes fuera del cine, desmembrados por balas de mejor calibre que las que había traído desde Venezuela o peor, prisioneros en los campos de concentración que había visto durante las reuniones del Estado Mayor.
Después de horas finalmente se aseguró la ciudad de Miami dónde los venezolanos del edificio más alto colocaron el estandarte patrio orgullosos de sus gesta "libertaria" repitieron el canto nacional que les brindaba el sosiego de ser superiores a su rival y ganar la batalla. Directamente se envió un cable a Venezuela desde la "Zona de Libertad" dónde se describía el inicio y desenlace de la batalla, pero no el desgano de los locales sobre las acciones que hacía el invasor, paseándose sobre las calles como si fueran sus dueños.