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2021 Palabras
horizonte, esperando a que llegues por el basto bosque. Miro a la luna para recordarte y pensar que tu estas mirando a ella, para que a pesar de la distancia podamos estar en el mismo lugar. En alma. Helena sentía como su rubor pasaba de la cara al resto del cuerpo y un calor le invadía el pecho ese fuego otra vez tomaba posesión de ella. —Mau yo siento lo mismo, siento que un fuego me invade cuando estoy contigo y me siento viva. Hasta olvido que pertenezco al clan de los vampiros y que tu perteneces al clan de los lobos, y pienso que somos como los humanos y a lo que llaman amor. —Helena quedo en silencio por un momento. —Si pero mientras seamos una Vampiresa y un Hombre lobo, nunca podremos estar juntos en la luz de la luna, sino en las tinieblas de este bosque. —Helena parecía que iba a llorar, entonces Mau acaricio su rostro otra vez y le dio un beso suave en los labios. —Mientras que la eternidad pase, nos juntaremos aquí y nos amaremos aquí en las tinieblas. Las palabras de Mau eran gratificantes para la vampiresa. Se calmó más y puso se cara en el pecho del hombre lobo, después lo empujo al piso y se recostó sobre su cuerpo, a un lado estaba él y ella se quedó a un lado probando el calor de su cuerpo y escuchando los latidos incorpóreos de su corazón. Mau entrelazo su mano derecha en la cabellera de la chica y acaricio su cabeza como madre que da consuelo a su hijo. Sintiendo el cabello sedoso y brillante de la bella vampiresa. Ahí mismo tuvo que controlar sus instintos, aquellos de besarla acaloradamente y morderle el cuello perfecto.  —Voy a hacer una cabaña aquí mismo. Para nosotros.—Musito Mau al oído de Helena —Pero cortarías la vista de la luna y el rio.  —Me encargaría de que tuviera la hermosa vista que vemos ahora. O el techo será de vidrio. —Creo que eso imposible, el vidrio es muy sensible. —Hasta el vidrio más sensible resiste si es por amor.—Helena lo miro y sonrió. —¿De que maderas harías la cabaña? —De cedro o de pino, pondría una cama en medio de la recamara del segundo piso, una mesa de dormir donde pondría libros para que leas, una lámpara mágica, un armario grande para tus vestidos. Mecedoras para que leamos los libros y una cocina pequeña para cocinar comidas deliciosas para ti. Con esfuerzo contactaría a mi amigo y haría un horno para hornearte pasteles todos los días. Y por las noches veamos juntos las estrellas. —¿Y qué pasaría con tu familia? —No lo sé, pero no seguiría viviendo con ellos. ¿Y qué pasaría con la tuya Helena? —Pues haría lo mismo. No me siento bien encerrada en las murallas del castillo. —Helena cual sería la forma de dejar la oscuridad del bosque. —Helena no entendía. —Esperar que llegue el día. —No me refiero a eso. ¿Digo cual sería la manera de que estemos juntos sin importar nada, ante todos, tu clan y el mío? —La única manera es que fueras un príncipe o un rey. —Ella se corrigió— pero como eres hombre lobo aun así, no te aceptarían. —¿Entonces en nuestra sangre la que hay que cambiar? —No. Quedémonos así como estamos. —Si tú lo dices así será pero, quiero que seas mía todos los días de mi vida. —Helena se compadeció de su sufrimiento, ella también quería lo mismo, entonces se ruborizo y le dio otro abrazo. —Esperemos a que el tiempo lo decida Mau. Tal vez pase un milagro. El lobo miro a la luna y después a helena. —Espero que pase muy rápido. No soporto estar lejos de ti el tiempo pasa muy lento. —Yo también lo siento, así como que cada minuto se extiende tanto que parece que envejeces. —Dijo Helena. Sin Darse cuenta los amantes dejaron que pasara el tiempo, como si no hubiera nada más que ellos dos en la eternidad de aquel bosque.  Pero el tiempo estaba en contra de ellos. Se habían descuidado tanto que el sol ya estaba saliendo. Helena se dio cuenta que ya eran las seis de la mañana cuando vio su reloj. —Mau esto es malo. Son las seis de la mañana casi va a salir el sol, y si el sol sale… —Desapareces de la faz de la tierra. Y tu gente notara que no estás en la casa. —Vámonos. Con rapidez y avidez helena recogió las cosas del piso y metió todo en la canasta. Mau inmediatamente tomo su forma animal y miro diestramente por donde aria a correr. Antes de convertirse en lobo le advirtió a helena con sus propias palabras que se aferrara fuerte a su pelaje. Porque hoy iba a correr como el viento. Helena subió enseguida a la espalda de Mau y el lobo empezó a correr. Pero esta carrera no era como las demás, ahora corría con más fuerza que la última vez. Antes para helena había sido un magnifico paseo a las espaldas de un lobo, mas ahora era una pelea con el tiempo para salvar su  vida. El sol casi estaba encima de ellos y los primeros rayos de luz rosaron primero la montaña rocosa del norte. Donde vivía Mau. Y se había extendiendo a lo largo del bosque. Mau aunque exhalaba fuertes jadeos de cansancio por la boca. Pero no bajo el ritmo, helena iba pegada a la espalda del lobo, cada paso que daba era tan potente que casi la tumbaban al suelo. El sol cada segundo era más brillante y traspasaba las hojas de los árboles. En efecto ya el cuerpo de Helena empezaba a quemarse. —Mau— grito en pánico. El corrió aún más  fuerte, casi desgarrando sus piernas. Pero no fallo. El castillo ya se podía divisar bien. Pero el sol ya estaba encima de ellos. La única opción era meterse en aquella alcantarilla. Sin parar tomo todo el impulso de la sangre que corría por sus venas. Y sin detenerse de una roca se abalanzo y salto con todo el impulso de sus cuerpo pasando el pequeño riachuelo y entrando a la alcantarilla perfectamente, donde las sombras cubrían sus cuerpos. Pero al entrar la forma lobo de Mau se desvaneció en el aire y cayó en su forma humana al desnivelado suelo. Helena se  levanto de la espalda. —Lo lograste Mau. —El chico no respondió estaba quieto, muy quieto como si no estuviera consiente. Helena movió el brazo del lobo.  Enseguida la vampiresa entro en pánico, los ojos de Mau estaban cerrados. Mau después de un minuto despertó. Pero con la respiración agitada.  Miro a su alrededor, y vio a la cueva, vio a helena a un lado de él. Intento levantarse pero sintió demasiado pesada su espalda como para hacerlo, inmediatamente cayó al piso otra vez. —¿Mau que te pasa?—Pregunto helena completamente estática mientras el miedo le invadía el cuerpo. —Solo es un “vaquiro” es un desmayo por sobre esfuerzo, calma. Tráeme agua cuando puedas. Me quedare aquí hasta la noche. Helena actuó rápido, se quitó la capa y la puse un su cabeza para que pudiera estar más cómodo, Mau arrastrándose busco el lugar más oscuro del pasillo y donde ningún guardia lo iba a ver.  Acomodándose vio como el hombre lobo iba tomando otra vez su color normal de piel. En comparación al rojo en el que estaba hace unos minutos. Helena subió hasta el castillo cuidando que nadie la viera, pero los guardias de la mañana eran humanos avasallados que no pintaban nada en el reino de la oscuridad del conde. Así que en vez de ir al pasadizo entro a la oficina central del consejo de guerra y tomo el pasillo para después llegar a la cocina. Ahí puso a cocinar alguna de las cocineras humanas, estofado de carne con papas, cosa que le iba a gustar a Mau y preparo una cantimplora de agua repleta. Se cambió de ropa y volvió a la alcantarilla sin dejar que nadie la viera. Mau estaba durmiendo descansando, entonces Helena lo despertó y le dijo que le dejaba la comida en una canasta en el pasillo que comiera cuando quisiera. Mau enseguida bebió tanta agua como pudo, hasta vaciar la cantimplora y volver a dormir. Helena volvió a la habitación para dormir un poco y que nadie notara su ausencia rezando a dios para que nadie encontrara a Mau.  Pasó la tarde y se convirtió en noche, helena volvió a la alcantarilla como a las once y media. Llevaba más carne y agua para Mau. Cuando llego a la alcantarilla Mau estaba levantado moviéndose, estaba en mejores condiciones. Mau escucho a helena llegar y levanto la mano para saludarla y sonrió con todos los ánimos que podía contener su cuerpo. Helena inmediatamente corrió a abrazarlo. —¡Estas bien nuevamente!—Mau se quejó un poco cuando lo abrazo. —Bueno me duelo los brazos y piernas un poco pero nada más. —Pensé que te había pasado algo. —Solo fue por el sobre esfuerzo, los lobos sufrimos de esos ataques. Pero no podemos hablar mucho, debo irme mi familia y el clan debe estar buscándome. —Pero no te puedes ir así. —Si debo hacerlo. —Que excusa pondrás al volver. —No lo sé. —Mau miro fijamente a los ojos de Helena—.pero tenlo por seguro que ayer fue la mejor noche de mi vida. —No será la última —Helena lo volvió a abrazar—. Nos veremos la próxima semana en el lugar de siempre. —Si lo hare. Ten fe que estaré allí. —Mau se acercó a sus labios y le dio un beso, acaricio su pelo y tomo la canasta con algo de carne. Bebió agua y después se despidió de helena, dio un salto por la peña del desagüe y llego al otro lado del rio. Donde se transformó en lobo sin dejar ser visto y se echó a correr. Helena volvió a la habitación y se quedó viendo los vestigios de la luna creciente mirando a la distante montaña donde  se encontraba otra parte de su corazón. Después que leí las páginas, me preguntaba que me quería decir Héctor con aquel inesperado encuentro. Me dijo que llegara hasta la mitad del libro y casi lo estaba haciendo, después me dijo que cuando entendiera lo que era el amor, podría saber la verdad. Pero que era a lo que se refería. Amor. Una palabra demasiado grande para mí. Nunca conocí eso, o bueno no por completo. ¿Qué era? Mire a la ventana de mi cuarto por donde entraba un poco de luz de luna. Sonreí y deje el libro a un lado de mi almohada, sabía que no debía hacerlo pero me puse en pie y con unos cuantos tambaleos fui hasta la ventana. Abrí las cortinas la luz era perfecta, iluminaba las calles a pesar de no ser una luna llena, estaba en su fase cuarto menguante creo. Pero sin más me senté en la ventana viendo la hermosa luna y contemplando aquella vista tan espectacular. La pregunta seguía en mi cabeza ¿Qué era amar o que era el amor? ¿Por qué Héctor decía eso de un momento a otro? Mi mente estaba en una eterna confusión. Y así deje que un  pequeño suspiro salir. Hasta que empecé a hablar con la nada. —¿Que será aquello que querrá decir él? —Y el viento se llevó las palabras. —Porque no se lo preguntas directamente… —Una voz me invadió en la  cabeza. Abrí los ojos y estaba un chico de aspecto tenebroso en la ventana levitando. Yo me asuste y me fui al piso.    
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