Hice lo que toda chica sola, e indefensa haría en mi lugar: gritar.
—¿Quién eres? —El hombre entro por la ventana—. Detente no entres. —El no obedeció. Yo me arrastre por el piso alejándome lo más que pudiera. El joven cerro la ventana y acto seguido me siguió hasta donde estaba. Yo estaba tan sorprendida que no me podía mover ni siquiera un poco.
—¡Detente! —Grite con toda mi voz. —El chico pareció obedecerme y se detuvo, pero poco después seguía caminando. Yo me arrastre hasta que toque el armario. Ahí no había salida el chico me tenía acorralada. Otra vez se repetía lo del día de la redada. El terror invadió mi cuerpo y puse mis brazos tapando mis pechos y cerré las piernas tan fuerte como pude, hice mi cabeza a un lado hasta llegarla a poner en la misma tabla de la compuerta del armario y rezaba a dios. después solo escuche unos pasos más hasta que se detuvo.
—Levántate no te voy a hacer nada. —abrí los ojos y lo mire. Tenía su mano extendida en el aire como si intentara ayudarme.
—Yo…
—Pensaba que iba a hacerte algo. —Él hablaba con un acento pronunciado como si pusiera más empeño en las Ce y Eses.
—Si ósea. —Yo estaba ya más tranquila, y con algo de desconfianza tome su mano para que me ayudara a levantarme. Cuando toque su mano pude sentir que estaba caliente como si tuviera fiebre.
—Perdona por haberte echo caer de la ventana, ¿estás bien? —Yo afirme con la cabeza. Mientras me sentaba en la cama. Mis piernas estaban muy débiles para estar levantada más después de la caída.
—¿Tienes algún problema con las piernas? —Estaba muy callada, estaba impresionada de que él estuviera en una habitación conmigo, era el primer hombre que veía mi habitación. Su pregunta me dejo algo desconcertada pero afirme con la cabeza.
—Tuve un accidente hace unas semanas… —mientras hablaba el chico se arrodillo enfrente de mí. Y cerro los ojos unas marcas empezaron a salir de sus manos con una luz muy brillante—. ¿Qué haces? —Enseguida el toco mis piernas y sentí un fuego que me quemaba, él no se quedó en las piernas después subió por mis muslos hasta que toco mi vientre donde también presiono con algo de fuerza, y mi cuerpo sintió una punzada de dolor muy agudo que me hizo gritar. Mi cuerpo se dobló hasta tal punto donde la espalda no me dejaba y termine acostada en la cama. El después aparto sus manos y la luz de desvaneció. Se levantó del piso y se acercó a la mesa de noche se sentó y recostó su espalda en la pared. Parecía cansado.
—Que me hiciste —De mi voz salían jadeos de cansancio intensos, tan intensos que no podía contarlos.
—Tenías una infertilidad en tu vientre además de una lesión en tus piernas. Te cure. —Imposible ni la magia más avanzada podía curar una infertilidad. No le podía creer hasta que me levante de la cama y camine.
Mis ojos estaban tan sorprendidos que no pudieron concentrarse en nada más. Mis piernas estaban normales, me incline un poco, me puse de cuclillas me agache y finalmente di pequeños brincos en dirección a la puerta. Estaba curada, pero era imposible tan rápido de una manera tan efectiva ¿quién era él? ¿qué quería de mí? ¿Porque me curo? ¿Qué estaba pasando?
—Gracias —Fue lo único que pude decir.
—De nada.
—Te ves cansado.
—Usar mi 5Don usa mucha energía de mi cuerpo eso es todo.
—¿Don?
—Es como lo que a los hechiceros llaman magia pero en vez de ser magia es más eficaz y poderosa. —En seguida me entro un miedo, algo más poderoso que la magia, viendo lo que hacía podía ver que era verdad podía ser tan letal como la magia más poderosa.
—¿Cómo te llamas?
—A es verdad no me he presentado —Él se levantó de la mesa de noche— me llamo Darius… Soy un cruce entre un ángel y un demonio. Soy Un 6 Nefelim.
—¿Eres un ángel?
—No
—¿Un demonio?
—Soy un poco de ambos.
—Ya entiendo. ¿Y porque entraste aquí? —El chico fue a la ventana. Miro un par de veces a la calle y cerro la cortina.
—Era la única casa que no tenía la protección mágica. —Claro al abrir la ventana desbloquee la cerradura mágica. El sello lo rompí automáticamente.
—pero que te llamo la atención de esta casa.
—Nada solo me escondo
—De quien
—El gobierno. Soy el prisionero que escapo hace algunos días. —Ahora lo entendía todo él era por el que había puesto el toque de queda.
—Porque te buscan o en primer lugar porque te encerraron.
—Es una larga historia ¿de seguro quieres que te la cuente hoy?
Yo no conteste en los próximos minutos e hice una mueca con la boca. La verdad estaba interesada por saber por qué el gobierno lo había apresado, pero me daba miedo tenerlo tanto tiempo en casa, más cuando los vecinos lo vieron entrar o no sé cuántas personas. Era peligros contar con su presencia, pero me sentía muy agradecida con lo que hizo por mis piernas, tampoco lo iba a echar de la casa como un perro después de haberme ayudado.
—Quédate esta noche en el sótano, Mañana me contaras lo que paso ¿sí? —Yo había quedado completamente loca, estaba metiendo a un completo extraño en la casa además un cruce entre ángel y demonios y encima buscado por el gobierno, de verdad que soy una chica a la que me gusta la adrenalina por no decir romper las reglas.
5 Don Fuerza Vital de una r**a en específico ya sea demonio o ángel o Druida
6 Nefelim Cruce entre un Ángel y Un demonio.
En ocasiones la locura me tomaba por completo, la primera de todas fue querer llegar a buscar la ciudad de la libertad, después fue ir a la biblioteca y empezar a simpatizar con Héctor y ahora residenciar a un criminal que está siendo buscado por todos los Mage de la región, estaba avanzando paso por paso, si algo no me detiene lo próximo que haría sería armar una clase de bomba de destrucción masiva o convertirme en una rebelde radical. Aunque Darius no era como el resto de demonios que vi, ni como el que había atacado a Mar. Él era más delgado, pero con buena forma, su piel tornaba entre blanca y negra por algunas partes. Después tenia esas marcas en los brazos parecían tatuajes, ellas eran las que brillaban cuando el usaba su Don.
Por otra parte tenía algo de barba, bueno no mucha. Y los ojos tornaban entre claros y oscuros con los segundos, ósea eran cambiantes. Tenía una estatura de como uno ochenta y vestía con un pantalón n***o y una chaqueta de cuero. Sin nada debajo de la chaqueta solo su cuerpo que pude ver con mejor atención y note que tenía los abdominales muy marcados. Viéndolo de un punto no era feo, al contrario estaba como el queso, que se comía en las mañanas Mar. Bueno. A cualquier chica le daría gusto que le asignaran una pareja como esa, claro quitando el hecho de que era un criminal buscado por toda la confederación.
Yo siendo buena anfitriona busque una manta para él y baje al sótano para acomodar la vieja mecedora donde con esfuerzo podía dormir, aunque era muy grande para la silla. Después subí al cuarto y él estaba sentado en la cama. Le pregunte que si quería comer, el negó con la cabeza. Después le agarre la mano y le indique por donde estaba el sótano, cuando llegamos. El miro escruto con ánimos el pequeño sótano.
—Gracias.
—No me da pena que lo único que te pueda ofrecer es una silla.
—No nada que ver. Es más que suficiente, créeme comparado con las cadenas de la cárcel y los grilletes que siempre te estrangulan tus tobillos esto es mucho mejor.
—Pero es muy pequeña y tú eres muy alto.
—Pierde cuidado. —De la nada un humo de color anaranjado invadió la sala, y Darius se transformó en un león pero más pequeño del tamaño de un gato de un salto se fue a la mecedora y se acobijo entre la manta y la almohada—. Vez estoy cómodo. Pero antes de que te vayas podrías decirme tu nombre. —Había olvidado completamente el mencionar mi nombre, me di cuenta de lo mal educada que era.
—Perdona se me había olvidado por completo. Soy Lenya.
—Buenas noches Lenya descansa mañana te contare todo acerca de mí.
Capítulo 16
Yo afirmo con la cabeza, y subí las escaleras le apague las luces para que durmiera con comodidad. Y antes de salir pude ver sus ojos brillando entre la oscuridad. No sé por qué pero mi cuerpo suspiro sin entenderlo, fue algo indeseado, como si no pudiera evitarlo, fue completamente involuntario y raro, pero a su vez era extravagante y adictivo. Subí rápidamente a mi cuarto, cerré la puerta y me lance a la cama con la rapidez de una bala, quería descansar pero la emoción de haber recuperado mis piernas y mi pureza me volvían loca. Así que no pude dormir en toda la noche. El sueño no me acompañaba así que me puse la cobija encima y obligue mi cuerpo a dormir aunque fueran por unas horas. Mi propio plan resulto y unas horas más tarde me dormí.
Desperté un par de horas más tarde, vi a la ventana ya era de día. Pero un ruido estaba en la cocina como si alguien estuviese cocinando, recordé que no estaba sola, que Darius pasó la noche conmigo ayer. Entonces me levante de la cama y me peine el cabello. Odiaba hacerlo tan de mañana pero tampoco quería que me vieran tan desarreglada en las mañanas. Rápidamente baje a la cocina y él estaba con un delantal cocinando. No era una sospecha lo estaba haciendo en realidad. Además lo hacía con empeño y tarareaba una melodía que nunca antes había escuchado pero que era como un arpa de un ángel. También había un vaivén de aquí para acá, era como un bailecillo que hacía. No recordaba la última que había visto algo parecido.
—Hola —Hable él estaba muy entretenido tanto que no me había notado en presencia estando en la cocina. El miro por encima de su hombro y sonrió.
—Hola ¿cómo estas hoy?
—Estoy bien. ¿Y tu como dormiste?
—La mecedora es muy cómoda y el sótano muy acogedor. —Seguro bromeaba ese sótano era un asco.
—No debiste preparar el desayuno me da pena. —El rio exageradamente como si estuviera haciendo una broma.
—Tranquila me siento en deuda me has dado asilo y comida. Es lo menos que puedo hacer.
—No pero tú me curaste. Yo soy la que se siente en deuda.
—Es algo simple con mi Don. —El apago la llama de la cocina.
—La comida esta lista vamos a comer. Tengo cosas que contarte.
Enseguida él puso los platos y nos sentamos a comer. Aunque en los primeros minutos solo me centre en el delicioso platillo que desconocía por completo que me había preparado, quería ruborizarme pero era muy temprano en la mañana.
—¿Porque estabas en la cárcel? No eres malo por lo que veo.
—Yo no soy de este país. Oh perdón confederación.
—¿De donde eres? —Él tenía su mirada clavada en el plato de comida.
—Soy de un reino muy lejano que está cruzando el mar. Ese reino se llama Deries…
—¿Y cómo llegaste aquí?
—Llegue aquí buscando a la 7 fuente de la vida —Fruncí el ceño
—Imposible no existe el lugar donde viven todas las diosas en armonía.
Afirmo con la cabeza y se estuvo un largo rato sin hablar, comía del plato pero no soltaba ni una palabra por su boca, en ocasiones pensé que lo había ofendido pero tampoco se veía molesto, estaba más como perdido en la amplia imaginación de su ser. Como si estuviera buscando algo.
—He pasado más de dos mil años buscándola. —Yo pare de comer, fruncí el ceño, dude, no era posible que un chico tan joven pudiera tener más de dos mil años, pero el peso de sus palabras me decía que no estaba bromeando.
—Pero…
—Soy inmortal. —Tomo el cuchillo de la mesa. Y se cortó las venas de los ante brazos, yo me levante enseguida de la silla para parar la hemorragia, pero fue en vano, una marca de su cuerpo empezó a brillar y la herida fue cerrada en cuestión de segundos—. Nunca voy a poder morir.
Mi cara estaba tan asombrada que me quede mirando el brazo del chico, como si fuera una maravilla. Y en teoría lo era.
—Hace más de veinte años que estoy en la cárcel.
—Pero que crimen cometiste.
—Ninguno, solo me opuse al imperio. Que para ellos es peor que un crimen.
—Pero la pena es de…
—La guillotina se rompió la tercera vez que intentaron cortar mi cabeza. Los caballos no podían desmembrarme, las espadas se oxidaban, y los verdugos morían por el pasar del tiempo. Así que decidieron mandarme a las minas para trabajar.
—Darius Porque buscas la fuente de la vida, debe ser algo fuerte para que estés más de dos mil años buscándola.
—Quiero revivir a alguien. Ella es la que me dio la inmortalidad. —Ella era una mujer, por lo que parecía, su novia, una hermana, su madre.
7 Fuente de la vida Lugar donde las diosas viven en armonía, si alguien llega a encontrarla podría pedir un deseo, cualquiera en el mundo, sin importar lo difícil que sea, vida eterna, juventud eterna, inmortalidad, riquezas, salud y revivir a la gente
—Tu…
—La mujer que más amo en todos los mundos. — Me interrumpió sin dejarme hablar. Yo me volví a sentar y lo observaba con atención—. Hace tiempo cuando aún estos reinos no se habían creado, los mundos estaban unidos. Todas las razas Vivian en armonía en una colonia. Donde los entes del mal, los vampiros y hombres lobos, se amaban. También había humanos. —Él se encogió de hombros y miro a la ventana—. Yo era uno de ellos. —Hizo una pausa breve—Y ella también. Nomos, duendes, ogros, trasgos, e incluso dragones, todos Vivian en armonía, ángeles y demonios caminaban por igual en los senderos de aquella villa. Y ahí se conocieron mis padres. Antes de que naciera como Nefelim, yo era humano, más estaba condenado a morir a los días por una enfermedad terrible. Mi madre por parte Ángel, decidió salvarme dando a su hijo que llevaba adentro —Señalo su estómago en referencia al de ella— Sabes cuándo un ángel y un demonio se compenetran en uno, a los días también mueren. Mi padre por parte demonio le dijo a mi madre que lo hiciera antes de que fuera tarde. Mi madre paso el alma de su hijo Nefelim a mi cuerpo humano, y mi humanidad también fue borrada de mi cuerpo, pero sigo conservando el aspecto de uno. Este cuerpo es solo una coraza de mi forma verdadera. —El subió su brazo para que viera su cuerpo— después ellos murieron a los días. Y fui criado por la madre del niño humano, de quien tengo su cuerpo.
—¿Y dónde está esa villa?
—Esa villa es a lo que ahora llaman. La ciudad de La libertad.
—¡Que la ciudad de la Libertad! ¿Dónde está? ¿Es verdadera? ¿Cómo se llega?—Mis palabras salían de mi boca como una ráfaga de una metralla o de una ballesta. Casi tire la mesa, los platos rebotaron en la misma, me levante de la silla con una emoción exorbitante que abrumo mi cuerpo por completo. Estaba claro que lo que dijo no era mentira, él sabe dónde estaba la ciudad de la libertad.
—Está muy lejos de aquí. A mí me tomo un año llegar a esta confederación.
—¿Un año?...
—Si los caminos son peligrosos y largos. La única forma de llegar más rápido. Es con un auto.
—¿Auto?
—Es un medio de transporte que lo utilizan allá en la ciudad de la libertad, con uno de esos llegas en medio mes.
El me miro mientras seguía comiendo sus alimentos, sus ojos decían que me calmara que me cortara un poco, que parecía una niña cuando le daban una golosina. Yo acate y me calme más, estaba siendo descortés como si no me hubieran enseñado modales.
—Si se dónde está la ciudad de la libertad. —Darius termino con su plato y además se levantó de la silla para lavar el trastero sucio.
—Antes era una villa, —Hablo nuevamente esperaba que me diera la dirección— es una gran ciudad allí. Cuando ella estaba viva quería que un gran bosque se plantara ahí. Pero el terreno era muy árido —Sus ojos estaban llenos de dolor, estaba recordando, sus ánimos eran bajos y hablaba como si tuviera un nudo en la garganta— años después el primer asentamiento llego, un lobo y una vampiresa. Ellos huían de la guerra. Se quedaron allí un día, después dos, y así hasta que se convirtió en una villa, las demás criaturas que venían en busca de ayuda se quedaban a ayudar con las labores y después también se establecían plenamente. Los enanos y elfos que no se odiaban también podían vivir allí, ellos mismos trajeron el desarrollo a la pequeña villa. —Termino de lavar el plato y lo puso en su lugar, después se sentó de nuevo en la mesa, hablando lo más bajito que podía— Años después los primeros humanos llegaron, escapando de la guerra. Al principio se asustaron con los entes del mal, que Vivian allí. Pero con algo de dialogo también se sumaron a la villa, uniendo sus fuerzas pudieron construir un reino. Pocos años después nací yo… —Darius Hizo una pequeña pausa— crecí jugando con mis colegas vampiros y lobos, también con los dragones que habían. La villa tenía una mina y dos estanques, era muy prospera hasta que llego la invasión de unos vampiros del sur y acabaron con todo. Quemaron hasta los árboles y las piedras que estaban levantadas en cimientos y fundamentos, se redujeron a escombros y lo que antes había sido un reino fuerte se convirtió en cenizas. El ataque termino y después las razas que quedaron vivas reconstruyeron el reino, años más tarde se convirtió en una potencia tan grande que los demás reinos temerían de su poder, pero ella no representa una amenaza para nadie, se llama ciudad de la libertad aquí, pero fuera de estas frontera se llama La Ciudad de La Paz y libertad. “Peace De cent”
Las explicaciones de Darius me daban ganas de saltar de júbilo, era verdad lo que había buscado por tanto tiempo era real, aquello con lo que todos soñaban era realidad. Pero le di su espacio estaba claro que también traía emociones los recuerdos de Darius. Había sufrido estaba claro, y yo solo estaba hurgando en los recuerdos dolorosos que significan tristeza. Además estaba ella, aquella chica que había ya había mencionado antes.
—Oye Darius, sé que es malo ver como sufres por recordar las cosas que paso en la villa —aunque sabía que tenía ese dolor por dentro, el negaba con la cabeza— quiero hacerte una pregunta y perdona si estoy siendo muy intrépida.
—Pregunta lo que quieras…
—¿Quién era ella, a quien mencionaste hace un rato a la chica? —antes de responderme el supero con delicadeza. Y sonrió con melancolía.
—Ella era una Druida. Cuidaba el bosque se llamaba Vanesa. Era bella como la luna, su piel blanca como la nieve y sus ojos verde, tan claros que parecían grises. —Mientras decía eso, miraba a un solo punto en la pared, como si su cuerpo estuviera en otro momento y su mente estuviera con ella— vestía siempre con los colores de la naturaleza. Vestidos que llegaba a mas debajo de la rodilla. Cuidaba el bosque donde está ahora Peace De cent, la conocí un día mientras exploraba el bosque a profundidad, la encontré castigando a unos duendes que habían cortado un árbol. Ella estaba furiosa ese día. Pero igual estaba más bella que nunca. Más bella que la luna más bella que todo. Me quede viendo como resolvía el problema y lo que más me gusto es que nunca uso la violencia en sus manos. Y como una persona tan bella como ella, no podía tener un alma mala. Los duendes pagaron por su daño y pusieron rumbo a la ciudad. Yo me quede viéndola como desvanecía entre la tierra y los árboles. Pensaba que se había ido pero en realidad estaba detrás mío, ella me dio un susto, me hizo caer al piso —Sonrió haciendo una media luna en sus labios— después me ayudo a levantarme del suelo. —Que haces me pregunto— al día de hoy no supe que respondí. Pero después de eso nos conocimos más. Pero mejor hago que lo veas.
—¿Cómo?
—Siéntate a un lado mío. —Señalo con los labios a la silla. Yo confié en el y fui directamente a ella. Cuando me senté, él puso las manos con las palmas hacia arriba—. Toma mis manos —Yo obediente hice caso. Enseguida empezó a decir palabras que yo no entendía—, Cierra los ojos —Hice caso— nos vamos. —No entendía sus palabras pero lo único que sentí fue como el brillo de uno de sus símbolos y en un segundo miles de colores pasaban por mis lados, como si estuviera moviéndome muy rápido. Era impresiónate, magnifico como un sueño. En segundos estábamos en un bosque. A un lado mío estaba Darius.
—¿Qué es esto? —Pregunte impresionada. Tocando un árbol para comprobar si era real.
—Mi recuerdo.
—Tu recuerdo.
—Si de cuando la conocí a ella. Vamos por aquí fue el lugar. —Tomo mi mano y fuimos a la profundidad del bosque.