*LEON* El trayecto hacia el hotel fue tranquilo, aunque podía sentir su energía contenida, casi como si estuviera aferrándose a cada palabra que ensayaba en su mente. Cuando llegamos, le abrí la puerta del coche, y ella salió con la cabeza en alto, canalizando esa mezcla de confianza y desafío que era tan suya. La conduje hacia el salón privado donde la clienta nos esperaba. Entramos al espacio perfectamente acondicionado, con una mesa elegante rodeada de asientos tapizados. La mujer ya estaba allí, revisando algunos documentos. Levantó la vista en cuanto nos acercamos, y noté la evaluación rápida que hizo de Juliette. Profesional, sí. Sofisticada, también. Hasta ahora, Juliette estaba ganando puntos. —Señorita, permítame presentarle a Juliette, quien estará a su disposición para explor

