>JULIETTE El decorador asintió rápidamente, y yo pasé al siguiente problema. Mi libreta estaba llena de notas y diagramas que había hecho durante las reuniones, pero no era suficiente con tenerlo todo en papel. Esto era el campo de batalla, y todo debía ejecutarse a la perfección. Pasé por la cocina, donde los chefs estaban ocupados ultimando los menús. Las bandejas de muestras se alineaban en una mesa, y no pude resistirme a probar una. Sabores delicados, como debía ser. Pero no podía permitirme distraerme. —¿Las botellas de champán ya están confirmadas? —pregunté, dirigiéndome al encargado del banquete. —Llegarán en las próximas horas, señorita Juliette —respondió él. —Asegúrate de que estén listas y servidas a tiempo. Todo debe fluir sin interrupciones —le recordé, dándole una s

