*LEON* Me incliné ligeramente hacia delante, apoyando los codos en la mesa mientras observaba a Juliette con una mezcla de curiosidad y frustración. No podía evitarlo. Quería saber quién era ese hombre que acababa de despedirse con tanta familiaridad, pero ella, como siempre, mantenía su aire despreocupado, como si mi pregunta no tuviera importancia. —¿Quién era? —pregunté de nuevo, mi tono más calmado de lo que realmente sentía. Juliette levantó la vista de su copa, su expresión tranquila y su sonrisa apenas perceptible. —Un conocido —respondió, como si esa palabra fuera suficiente para cerrar el tema. —¿Un conocido? —repetí, intentando mantener mi compostura—. ¿De qué tipo? Ella se encogió de hombros, como si la conversación no le interesara en lo más mínimo. —Solo un conocido, Leo

