Encendí las luces de mi apartamento, me dolía en el alma abandonar la casa de Caín, ya la sentía como mía. Hacía más de tres meses que no pisaba un solo pie en mi casa y ahora todo me parecía muy extraño, como si ya no fuera mía. Recogí unos correos que estaban al entrar, los habían deslizado por debajo de la puerta, los coloqué sobre la mesa. Entré a la habitación para poner mis cosas, abrí las ventanas para que se ventilara la casa, olía horriblemente a humedad. La nevera estaba vacía, no había ni agua y todo estaba lleno de polvo, hacía falta una buena limpieza. Me senté en el sofá a leer los correos. Oficina Municipal de Urbanismo: “Sra. Ramírez, debido al expediente que lleva abierto desde hace más de dos años , realizado por nuestro técnico municipal de urbanismo, su edifici

