La luz blanca que estaba sobre mí me molestaba al abrir los ojos, escuchaba el sonido de una máquina y sentía algo pegado a mi brazo derecho. Miré hacia los lados para ver si había alguien conmigo. Mis ojos empezaron a acostumbrase a la luz y entonces el dolor llegó. Un caliente me recorrió la pierna derecha y no pude evitar gritar de dolor, intenté mover mis brazos, pero estaban vendados, la cabeza me pesaba y todo comenzó a girar otra vez. Cerré mis ojos intentando calmarme. - Tranquila, estás en el hospital. No tienes de que preocuparte, ahora vas a dormir unas horas más. Cuando despiertes, te sentirás mucho mejor. - escuchaba la voz desconocida alejarse más y más. Otra vez no había nada, no escuchaba nada. Cuando abrí nuevamente los ojos, unos ojos cafés me miraban con lagri

