Gianna estaba muy sorprendida de ver a su madre en la puerta de su departamento, no la esperaba y más con su invitado inesperado de la noche anterior. ¿Cómo los presentaría? No tenía previsto esta situación aún, había creído que tendría más tiempo para planearlo, que lo presentaría a su familia como su amigo a quien le había confiado su parte en la empresa para convertirlo como nuevo socio, a quien le había comprado su pequeña empresa en Florencia como un plan para expandirse. Pero ahora debía presentarlo ¿Cómo? ¿Cómo un amante quizás? Y luego sería su esposo. ¡Maldita sea! Su madre sí que había sido inoportuna. – ¡Hija! Buenos días. Traje el desayuno, creí que podríamos pasar un tiempo juntas. – Su madre sin esperar que su hija siquiera reaccionara paso a través de ella, besándole l

