Ambas mujeres ya estaban aguardando en el aeropuerto por el jet privado de Parisi, irían a Florencia a conocer la empresa de la cual Gianna estaba interesada, Máximo no le había dado tanta información acerca del propietario, lo único que sabían con claridad era de los problemas económicos que sufrían. Estaban al borde del derrumbe, el sujeto había tomado una buena resolución.
Gianna estaba muy segura de su decisión, había revisado los libros de ingresos de su empresa, las cosas estaban mal, muchas ventas bajaron, debían de recuperarse cuanto antes. No les daría más motivos para obligarla a irse.
Sus padres la habían estado llamando, hace dos días había decidido hablar con ellos una idea firme había comenzado a surgir en su mente y eso hizo que la pena de encarar a su padre fuera menor, por lo que se sintió más cómoda para hablar. Para su tranquilidad ambos le dieron su apoyo reiterando en varias ocasiones que lo que ocurría no era su culpa.
Ella les comentó del plan que tenía, una inversión grande, pero que probablemente traería muchas más ganancias. Su padre estuvo muy sorprendido por su rápida acción y la felicitó.
Luego de su charla quedó mucho más tranquila y preparada para la entrevista. Ahora ya en vuelo, su mente lejos de temores y angustias había vuelto a convertirse en aquella exitosa mujer que arrasaría contra lo que viniera y haría lo que fuera por mantener lo que era suyo.
Nunca se mostraba débil ante nadie, esto la había tomado por sorpresa, pero no dejaría que la afectara. Todos esos ridículos socios verían de que estaba hecha, acero y valentía. Que se pudran, no le dejaría a ese viejo verde manejar su empresa, su legado como le venga en gana.
- Te ves más segura – menciona Gabrielle quien la había estado observando todo este tiempo mientras repasaba todo una y otra vez.
- Si lo estoy, saber que tengo la confianza de mi familia puesta en mi me devolvió parte de lo que soy. Además, no les haré fácil destruirme, si tanto quieren que deje la presidencia, pues lo haré muerta.
- No digas eso así. Veo que volviste a ser la misma mujer exagerada.
Viajaron tranquilas pacíficamente, el trabajo de la empresa se había amontonado por lo que Gabrielle estaba nadando en cosas pendientes. Usaron el tiempo de vuelo muy sabiamente, lo mejor era que nadie en Parisi tenía idea de donde estaban en estos momentos y para qué viajarían por lo que nadie trataría de poner trabas y fastidiaría la compra.
Al aterrizar un coche las estaba esperando, al parecer el vendedor no era un insensible desesperado o a decir verdad si lo era y por eso había contratado hasta un chofer que asegurara su llegada. Contentas porque no debieron esperar, cargaron sus pocas cosas que llevaron consigo y fueron trasladadas al centro de la ciudad.
Aprovecharon el recorrido para admirar lo hermoso de todo este lugar, su arquitectura gótico florentino llamaba tanto la atención. Gianna inevitablemente comenzó a recordar su último fin de semana en las Toscanas y una sonrisa amarga la inundó. No. Debía mantener la mente vacía lejos de recuerdos inútiles e insignificantes. Ese idiota no merecía que lo recordara.
- Señoritas hemos llegado - anunció el chofer abriendo la puerta para ellas.
Se encontraban frente a un hermoso lugar, una fábrica para nada pequeña ocupaba la manzana completa, Gianna había estado esperando un lugar más pequeño, pero este lugar era realmente perfecto. Obviamente no era comparable con las fábricas de Parisi ya que eran inmensas, pero esto la sorprendió y para bien. Estaba más que decidida en adquirirla.
Cuando ingresaron al edificio rápidamente fueron recibidas por una bella señora de no más de 40 años, debía ser la recepcionista. Otra cosa que captó su atención, generalmente uno siempre contrataba bellas mujeres de 20 a 30 años en este puesto ya que así mantenía contentos a los visitantes, pero este lugar claramente no seguía los estándares sino se regía por sus propias reglas. Gianna estaba segura que quien sería el dueño debía ser un hombre bastante interesante de conocer.
- Buenos días, somos la señorita Parisi y Ferrara venimos de Milán.
- Buenos días, si las están esperando. Adelante las escoltaré.
- Muchas gracias.
Las tres mujeres fueron caminando hasta el tercer piso donde una gran sala de reunión las esperaba. La recepcionista les ofreció café mientras esperaban que su jefe y sus asesores vinieran.
Gianna estaba muy concentrada mirando todo a su alrededor, el lugar era impresionante y muy bien conservado. Tenía su encanto, cierta elegancia y confortabilidad. Se apenaba por el desafortunado problema que llevaba a su dueño venderlo porque podía darse cuenta de lo mucho que invirtió en el lugar, y eso que aún no había recorrido todo el sitio.
Al escuchar pasos provenir de afuera se sentó derecha en su asiento esperando por sus anfitriones. Cuando la puerta se abrió fue por completo una sorpresa para ella quien se hundió en su asiento y con los ojos muy abiertos veía a los ojos al hombre que se encontraba paralizado mirándola de la misma manera.
- ¿Qué?... ¿Qué haces aquí? - tartamudeó Luca mirando a la bella mujer que estaba igual de sorprendida que él. Claramente no lo estaba esperando.
- Vamos hermano, entra – Constantino lo empujó para que ingresará a la habitación y cuando lo hizo se percató de por qué su hermano se encontraba estupefacto – Oh mierda.
- Hola a ti también Constantino - saludó Gabrielle siendo la primera en recuperarse – Hola Luca, no esperaba verlos ¿Cómo están chicos?
- Gaby... así que ustedes son las interesadas. Vaya sorpresa.
- Por favor sentémonos, dejemos el pasado a un lado, vinimos por negocios y hablaremos de negocios – la expresión dura y la voz tan firme de Gianna demostró a Luca que ya había recuperado la cordura.
Él había escuchado que la presidente de las empresas Parisi era temeraria, una mujer talentosa, pero decidida que iba por lo que quería. Y ahora él podía ver en sus ojos que quería su empresa aquello, aunque no debía lo molestaba. Otra mujer que había conocido se quedaría con lo más preciado que había tenido.
Cuando la conoció jamás habían hablado de sus vidas habían querido comenzar como algo fugaz de un fin de semana, cuando él estaba seguro que quería más e iba contarle de su situación las cosas salieron de control y ella lo botó. Ludovica quiso excusarse por su amiga ante su reacción, pero él había querido olvidarlo todo y había pedido que no volvieran a hablar de ella y así había pasado.
Ahora luego de 6 meses la tenía frente a frente nuevamente y lo estaba mirando de esa misma forma en que lo hizo aquella vez cuando habían discutido, pero sabía quién era ella verdaderamente. En parte comprendía porque esa severidad en su mirada, ella debía ser fuerte para cargar con una empresa tan grande, no podía imaginarse cuán mal lo estuvo pasando esta semana después de la crítica tan espantosa de Antoine Dubois.
- Efectivamente, ¿Quieren tomar algo?
- Ya tu recepcionista nos dijo que traería café, gracias - contestó Gianna levantándose y extendiendo una mano muy formalmente hacía él - ¿Cómo estás Luca? Una sorpresa verte nuevamente, no lo esperaba. Debo felicitarte por el hermoso lugar que tienes.
- Gracias - respondió algo inseguro. De todas formas, correspondió su apretón de manos y le sorprendió la fuerza de su agarre – Por favor tomen asiento. Solo seremos nosotros.
- Perfecto
Los cuatro estaban en silencio con las miradas severas pasando de uno en otro, esto era una situación muy incómoda. Para la paz de todos, la mujer volvió con los cafés y una jarra de agua que dejó sobre la mesa antes de disculparse y marcharse.
Luca supo que era momento de plantar cara ya no podía seguir huyendo de esto, él necesitaba vender la empresa y la interesada era ni más ni menos que ella, Gianna Parisi. Se aclaró la garganta y dio comienzo la reunión.
- Cuando Constantino me habló de una compradora interesada jamás imaginé que serían ustedes. ¿Hermano tú lo sabías?
- La verdad es que no, un amigo en Milán se contactó conmigo, es abogado y me habló de una posibilidad de que una de sus clientas estuviera interesada en la compra. Meses antes había consultado algunas cosas legales con él por lo que estaba al corriente de la situación, cuando me dijo que el interés iba enserio y me pidió los libros se lo mandé. Nunca me dio información de su cliente ni siquiera cuando acordamos el día en que vendrían. Créanme es una sorpresa para mí también.
- Máximo es un gran amigo, él me comentó de la situación en la que te encuentras y cuando averigüé un poco de este lugar me encantó. Me interesa adquirirlo, pero antes me gustaría un recorrido si no te molesta.
- Por supuesto.
- Además, la señorita Parisi me ha hecho confeccionar una propuesta que me gustaría que lo leyeran mientras para que luego de ver el lugar podamos redefinir algunos puntos que quizás no estén de acuerdo – Gabrielle extiende una carpeta hasta donde Luca se encontraba, allí Constantino fue quien lo tomó ya que él solo confiaba en su hermano en esas cuestiones. Sabía que si veía algo raro él se lo diría.
Con su hermano menor leyendo los documentos él accedió en llevarlas a dar un recorrido por la empresa. Comenzó relatando la historia de cuando lo fundó, sus primeros meses y la cantidad de personal con que contaron. Varios de ellos seguían trabajando para él en la actualidad y eran de sus empleados más leales.
Gianna había creído que las cosas seguirían algo complicadas e incómodas, pero una vez comenzado el recorrido rápidamente todo ese se desvaneció. Supo de inmediato que el hombre verdaderamente amaba este lugar. La conmovió.
Comenzó contando como adquirió el terreno, la restauración del edificio y cuáles fueron sus primeros trabajos y formulaciones con los que comenzó. En la actualidad contaba con todos los sectores muy definidos y trabajando. Incluso la sorprendió con un proyecto con el que había comenzado a trabajar, pero que tuvo que detenerse cuando los problemas financieros comenzaron.
Primeramente, las llevó al laboratorio de desarrollo. Era un lugar muy pulcro y completo, disponían de todos los equipos y aparatos necesarios. Cuatro mujeres trabajaban allí, dos de ellas eran las perfumistas quienes realizaban su magia y las otras dos eran sus asistentes y operadoras de todos los equipos. Claramente Luca las había puesto al corriente de que ese día recibirían visita ya que estaban esperándolas con varias muestras de diversos trabajos originales hecho por ellas.
Claro que cuando las mujeres la vieron inmediatamente la reconocieron y quedaron sorprendidas de que una perfumista icónica estuviera evaluando su trabajo. Eso la alegró bastante, supo darse cuenta que a pesar de que Antoine se hubiera encargado de hundir su nombre hasta el fondo había personas que aún la veían como una super estrella de rock.
Lo cual le pareció innecesario, cuando evaluó las fragancias quedó bastante sorprendida. Los trabajos eran muy buenos, la combinación de notas y la originalidad de todas ellas realmente la dejó muda. Estas mujeres tenían mucho talento, supo que si las tenía en Parisi revolucionaría por completo a todos en la mesa de socios. Definitivamente estaba interesada en este lugar y en especial en mantener en este equipo de trabajo.
Aprovechando que Luca estuvo hablando con Gabrielle acerca de algunos de los equipos utilizados y algunos métodos implementados, Gianna decidió hablar con las mujeres que la veían con cierto brillo en los ojos.
- Déjenme felicitarles por estos trabajos, son increíbles y verdaderamente gratificantes. Tienen una habilidad increíble.
- Muchas gracias señorita Parisi, recibir tales halagos de una persona como usted nos motiva bastante.
- Supongo sabrán porque estamos aquí.
- Si así es. El señor Rinaldi nos comentó que desea vender la empresa y si me permite decirlo, este lugar es un gran lugar en el que invertir. Hemos crecido bastante y mantenemos unos clientes muy fieles, somos pocos, pero trabajamos con mucho empeño para hacer de este lugar el mejor de todos. Lamentable la situación que hizo que Rinaldi quede en quiebra, pero ha querido cuidar de nosotros por eso ha tomado esta difícil situación.
- ¿Qué situación? - pregunta bastante curiosa.
- Se ha divorciado y su ex esposa lo dejó sin nada. Incluso ha tenido que tomar parte del dinero de la empresa para poder pagar los costos del divorcio, una sin vergüenza que ha abusado de la amabilidad del señor por unos 3 años.
- ¿Se divorció? ¿Tres años? ¡Que carajos! Hace seis meses parecían estar bien o eso le pareció.
- Pobre. Ustedes fueron bastante comprensivos al permanecer.
- Es que teníamos fe de que haría lo posible por mantener este lugar de pie. Somos como una gran familia, nos hemos conocido desde hace muchos años. El empleado más reciente ingresó hace 2 años. Rinaldi es un buen sujeto y un gran perfumista, varios de los que hemos presentado hoy los ha trabajado él en su totalidad solo que nos da el crédito porque no desea que perdamos nuestro trabajo, no quiero decir que no hayamos hecho grandes cosas, por supuesto, pero teme que alguno perdamos nuestros empleos.
- Que considerado de su parte.
Estaba sorprendida, cuando lo conoció pareció ser alguien bastante engreído, seguro de sí mismo. Cuando ella se enteró de que era un hombre casado porque su mujer lo llamó exigiendo saber dónde se encontraba y ella había tomado la llamada casi se infarta tras recibir unos gritos de parte de esa mujer que la acusaba de ser amante de su marido.
Por supuesto lo enfrentó y él quiso negarlo, pero no le había dado tiempo a seguir explicándole. Le pareció bastante el que se hubiera metido con alguien que le aseguró que no tenía nada serio con nadie y que al final su esposa le gritara que era una mujerzuela sin siquiera conocerla.
Estaba más que segura que era porque él sabía de quien se trataba y que la estaba queriendo utilizar de alguna manera por su apellido o por dinero.
Pero todo eso no correspondía con lo que su empleada estaba diciendo de él, lo retrataba como alguien bueno, que piensa en los demás antes que él mismo. Alguien que había creado una empresa fabulosa donde todos se trataban como familia.
Todo eso le recordó todas las historias que su abuelo le contaba cuando era pequeña, sus primeros años trabajando duro para fundar el gran imperio que tenían ahora. Parisi era un lugar tan cálido como este, pero tras adquirir mucha grandeza y reconocimiento todo eso se había convertido en ambiente competitivo entre sus empleados y mismo la mesa de socios. Allí no estabas seguro ni con tus mismos colegas porque si pueden te atacan por la espalda.
Necesitaban un cambio como este, volver a empezar y experimentar nuevamente todo lo que alguna vez su abuelo experimentó y este hombre podría ser una gran ayuda para eso. Pero primero debía conocer un poco más su historia, ella lo había juzgado rápidamente, pero con motivos. Necesitaba escuchar finalmente lo que no le había dejado decir en ese momento.
- Muchas gracias por este hermoso recibimiento y por estas increíbles obras. Me encantó, espero poder adquirir este bello lugar y poder trabajar juntas.
- Por supuesto señorita Parisi nos encantaría.
Gianna fue a buscar nuevamente a Luca quien hablaba explicando algunas cosas del lugar a una muy preguntona Gaby, aprovechó que no la estaban viendo para poder admirarlo de lejos e inmediatamente comenzó a formarse una idea absurda en su mente. No lo diría aún, debía ver más de este lugar y verlo más a él. Aunque estaba casi convencida de que resultaría a su propósito.