Capítulo 2.

2641 Palabras
Gianna ingresa a la sala de reuniones y allí estaban todos, había creído que quizás las cosas no estuvieran tan mal con todas estas personas, había socios que le eran fiel a la familia, pero encontrarlos a todos con sus rostros contraídos le supo decir que en verdad nadie estaba contento con la situación.   Comprendía, esto había tocado una fibra sensible para todos.   - Buenos días señores - Saludó, simplemente tuvo como respuesta algunos asentimientos de cabeza.   - Dinos Gianna, ¿Qué haremos con esto?   - Apenas he leído el blog, la verdad no era algo que estaba esperando. Nunca antes habíamos sido cuestionados de esta manera.   - Pero esto no es un simple cuestionamiento, Antoine afirma que los productos ideados por ti son una absurdez, sin originalidad y cada trabajo se parece al anterior con un leve cambio. Y la verdad consultando con algunos de los perfumistas de la empresa dijeron que efectivamente algunos han sido trabajados bajo una misma base.   El idiota más grande de todos los tiempos estaba disfrutando enormemente este momento, Gianna lo podía ver en su rostro. Victorino Rinaldi es un dolor en el culo desde hace ya muchos años, se había encargado de hacerle cuadritos a su padre cuando trabajaba aquí. Es el socio inversionista con más acciones después de la familia Parisi, había perseguido adueñarse de la empresa por años hasta que descubrió de una cláusula puesta por su abuelo hace ya muchos años, donde decía claramente que alguien que no tuviera el apellido Parisi o no fuera un pariente sanguíneo no podría tomar el cargo de presidente ejecutivo, además de que las inversiones familiares no podían ser vendidas ya que esta pertenecía a toda la familia por herencia.   En definitiva, Gianna era la presidente ejecutiva de Parisi, pero también era la representante de toda la familia en este lugar. Toda la riqueza de la familia era solo para aquellos que tienen un lazo matrimonial/legal o de sangre con algún Parisi. Esto había impedido que el viejo Victorino siga ideando complots en contra de la familia y finalmente entendiera cuál era su lugar, aunque eso no impedía que siguiera intentando dejar en ridículo frente a los demás socios a cualquiera que se siente en ese asiento en la cabeza de la gran mesa.  - Si eso es cierto, pero quizás lo que no le informaron es que esos trabajados bajo la misma base son nuevas versiones de otros que fueron un éxito en el mercado, y antes de que sigan cuestionando el asunto les recuerdo que esto no solo Parisi lo viene haciendo, otras marcas mundialmente conocidas lo hacen. Les recuerdo que nuestras ganancias, desde que comenzamos con este proyecto de New Version, han aumentado considerablemente. Hemos elegido aromas que fueron las más elegidas por muchas mujeres en el mundo, no solo en Italia.   - Entendemos eso linda – La señora Mauricio se pone en pie tratando de así frenar ese enfrentamiento entre Parisi y Rinaldi, ella era una de las pocas que se mantenía fiel a la familia ya que su propio padre había sido uno de los primeros inversionistas en confiar en el abuelo de Gianna – Lo entendemos enserio, pero el daño ya está hecho. Hemos hablado y revisando los lanzamientos anteriores, la verdad es que algo inédito y por completo único hace ya bastante tiempo no ha surgido de ti.  - Qué es exactamente lo que tratan de decirme – Pregunta enarcando una ceja, estaba cansada, quería escuchar esos reproches de frente sin vueltas – Digan lo que sea que quieran decir de una buena vez ¡Caramba!   Un silencio se hizo presente en la sala, nadie había escuchado jamás a la tan feroz Gianna Parisi exasperada. Esto había sorprendido a muchos y alegrado a otro tanto, estaban presenciando como la muy perfecta heredera estaba cayendo a pedazos.   - Estamos queriendo decir que lo dicho por Antoine es verdad, tú solo vives aquí dentro, ni siquiera sabemos si tienes amigos, si visitas a tu familia. Pequeña hasta nosotros los viejos tenemos más acción que tú.   - ¡Victorino! - reprende la Señora Mauricio alarmada por la forma tan vulgar en que Victorino se había expresado – Mira Gianna, yo lo habría dicho con un poco más de tacto, pero, en fin. Sabemos que dejas todo por la empresa incluso vivir tu vida, queremos que los demás vuelvan a ver esa jovialidad en ti, que vean que en verdad no eres acartonada como dice Antoine y que eres capaz de encontrar amor y crear algo maravilloso. Solo que...  - Solo ¿qué? - Pregunta Gianna.   - Solo que no podemos esperar tanto.   Sorprendida Gianna mira a cada uno, la mitad de ellos habían bajado la mirada, estaba claro que habían tomado una decisión en muy poco tiempo. Ellos ya tenían un plan mucho antes de que se convocara esta reunión, eso solo quería decir una cosa, estuvieron hablando a sus espaldas desde mucho antes, eso la enfurecía demasiado.   - Tenemos una propuesta para ti – comienza otro de los socios que finalmente se había dignado a hablar – Más correcto esta decir, que es un planteo de un tómalo o déjalo donde tienes dos opciones. La primera, debes casarte antes de fin de año y crear toda una línea nueva para reivindicarte o deberás abandonar el puesto definitivamente sin poder ocupar ningún otro puesto en esta empresa.   - ¿Qué estupidez está diciendo? - exclama Gianna irguiéndose en su lugar completamente furiosa – Es que se han olvidado de la cláusula de mi abuelo. No podrán tomar mi lugar...   - A no ser que sea alguien emparentado sanguíneamente o por apellido con los Parisi – recita Victorino quien con una amplia sonrisa hojea entre sus papeles y le tiende una copia de algo - Aquí esta Señorita Parisi, hemos hablado con anterioridad con una de sus primas lejanas, legalmente es heredera de este puesto más allá que sea pariente suya por parte de un medio hermano de su abuelo, legalmente puede hacerlo y no rompe la cláusula. Así que usted decide, o se casa para fin de año o renuncia.   - Aquí está redactado la propuesta firmada por todos los demás socios con la firma de su prima quien se encuentra disponible para ocupar el puesto.   Gianna estaba atónita, no podía creer que todos, absolutamente todos se habían confabulado en su contra. Esto no era algo que había ocurrido en solo una hora, encontrar una prima y redactar una propuesta como esta debió llevar más tiempo. Decida a enfrentarlos se levantó se puso en pie, su irá había sobrepasado sus límites.   - Serán unos malditos, desde cuando habían estado planeando esto. Es imposible que todo esto lo hayan podido hacer en solo 1 hora.   - Hemos escuchado rumores de que Antoine daría una crítica muy negativa en contra y que se enfocaría en ti por lo que hemos tomado precauciones y pensado en como poder ganarnos el favor de todos nuevamente. Lo hacemos por el bien de la empresa, no es nada personal.   - ¿Nada personal, señora Mauricio? Enserio esto se siente como una bofetada tras otra. Se habían enterado de esto con tiempo y no vieron oportuno ponerme al tanto de lo que iba pasar, mínimamente para prepararme para el golpe. No he tenido tiempo ni para procesar lo que ese viejo verde acaba de escribir que me encuentro con un complot ejecutándose en mis narices.   - Gianna...   - No, no quiero escucharlos más. Revisaré esto y tengan por seguro que corroboraré cada una de las cosas que están aquí y de ser necesario para fin de año me casaré, ni crean me sacarán de aquí tan fácilmente.   Tomando sus cosas y sin esperar que nadie más intentara pararla se marchó con un portazo que hizo temblar toda la habitación. Estaba realmente enojada en estos momentos, jamás había esperado tal cosa. Una traición como esta era de las que no te podías recuperar más ¿Por qué? Era tan difícil ver una mujer teniendo el poder de un majestuoso imperio y siendo verdaderamente brillante en lo que hacía.   Llegó a su oficina y se encerró en baño, quería llorar de la frustración que sentía. No quería que nadie la viera o escuchara, por eso su urgencia de salir de ese lugar. Tanto había sido su frustración con el mundo que quería llorar de la impotencia.   Había abandonado tanto por todo esto, había tenido una relación con alguien increíble que no comprendió su necesidad de trabajar duro por la cosa más importante que su familia le pudo confiar. Había abandonado todo lo relacionado con el amor por trabajar aquí, no disponía de tiempo para invertirlo con alguien que requería de mucho.   Además, había aprendido que muchos de los hombres solo la buscaban por su dinero, por el peso de su apellido, había aprendido que ni siquiera una simple aventura era desinteresada.   Pero ahora que todas esas personas le estén pidiendo lo que por años había añorado y a lo que después renunció por hacer de esta empresa lo que era, no podía creerlo, la enfurecía. Jugar así con sus sentimientos la lastimaba, quizás no lo demostrara seguido, pero era un ser humano tenía emociones y sentimientos.   - Gianna ¿Estás bien?   Gabrielle sonaba preocupada, Gianna sabía que ella no era cualquiera que en ella si podía confiar y que la viera tan débil como estaba no significaría nada, es más la reconfortaría porque era su amiga. Quería ir a decirles a todos esos viejos estúpidos que sí, tenía pocos, pero muy buenos amigos que era afortunada por tenerlos y que no se arrepentía de que fueran escasos.  - Pasa   - ¡Ay por Dios! Estas llorando que ha ocurrido.   - Me dieron un ultimátum, estos malditos estuvieron trabajando a mis espaldas buscando la manera de sacarme de aquí. Mira – dice ofreciéndole los documentos que le habían dado – Supieron todo este tiempo de la crítica de Antoine y jamás me avisaron, al contrario, idearon un plan para sacarme de aquí si no logro casarme para fin de año.    - ¿Qué? ¿Casarte? Es que están todos locos. ¿Cómo te casarás en 6 meses? Ni siquiera estás en una relación.   Gianna puso al corriente a Gabrielle que, como lo anticipó, su amiga se quedó con ella sentada en el suelo de aquel baño mientras ella lloraba toda su frustración y enojo. Había encontrado con quien descargarse por completo y lo haría. Gaby la reconfortaba mientras aseguraba que estaría todo bien, que buscarían a un candidato perfecto para esto y que se casaría. Quizás a la larga pudiera llegar a sentir afecto por esa persona, pero al principio lo vería como un contrato.  ¿Los beneficios de ser su esposo? Dinero, mucho dinero y mucha fama. Solo debía encontrar a la persona que aceptara semejante trato, pero que acepte guardar silencio y no vender la historia a la primera revista de chismes que le ofrezca una suma considerada.   - Vayamos a tu casa, debes descansar de este día horrendo, ya que dicen que nunca sales de aquí dejemos que lidien con todo ellos.  - Es una magnifica idea, ¿Qué haría sin ti Gaby?   - Además, compraremos gelato y nos atascaremos con eso hasta que toda la tristeza quede congelada en nuestro interior y podamos pensar fríamente para nuestro plan de ataque.   Gianna ríe, amaba ese plan y las ocurrencias de su amiga.   - Por supuesto que sí.   Rápidamente buscaron sus cosas y sin darle explicaciones a nadie simplemente se marcharon. Tal como había dicho Gaby, pasaron por gelato, una cantidad absurda, a decir verdad. Luego fueron al departamento de Gianna en busca de ropa y algunas cosas porque pretendía desaparecer, se quedarían en casa de Gabrielle, nadie la buscaría allí.   Su familia no paraba de marcarle al teléfono, la empresa buscando su paradero y ni que decir, los reporteros estaban comenzando a llegar hasta la parte delantera del edificio donde ella vivía. No podría estar en paz allí.       ***   - Bien muchas gracias Máximo. Hablaremos cuando tenga nuevas noticias. Adiós.   - ¿Y bien?   - La investigación demuestra que es verdad, todo lo que esos buitres habían dicho era verdad, esa prima bastarda es real y puede sacarme de mi puesto. Está dispuesta a demostrar que lleva nuestra sangre e incluso cambiarse el apellido para tomar mi lugar.  - ¿Cómo es que la encontraron?   - Victorino Rinaldi, en su afán por tener nuestra empresa buscó la manera de burlar la cláusula de mi abuelo. La encontró y la convirtió en su protegida.   - Bastardo – Gaby se pone en pie mientras busca en el refrigerador más botellas de cerveza – La piensa manejar a su antojo, aunque legalmente asumiría ella quien en verdad manejará las cosas será Rinaldi, ella solo será su títere.   - Así es, y con respeto a lo otro dice que no pueden hacer nada ya que teóricamente no me están obligando a casarme, es decisión mía.   Ambas se miraban pensando en que harían ahora. Había pasado la semana entera aquí, no había querido volver a la empresa, uno por los tantos reporteros que la acosaban y segundo porque no soportaría ver el rostro de esos idiotas regodeándose a su alrededor.   Había trabajado desde casa haciendo lo que podía, además, había estado en comunicación Máximo Espósito, abogado personal y uno de sus amigos de hace muchos, muchos años. Era el único en quien confiaba cuando de cosas legales se trataba, no había querido contratarlo oficialmente para la empresa ya que no quería que nadie más tuviera contacto con él. Era su abogado personal y todo, absolutamente todo se lo consultaba a él y trabajaba exclusivamente con ella. Así tenía la seguridad que nadie lo querría comprar, de todas formas, ella sabía que su amigo no la traicionaría.  Había pedido que investigara sobre la veracidad de esta prima lejana, ya que ella no la conocía. En verdad nadie lo hacía, había preguntado a sus padres y su abuela, pero no conocían la historia de un medio hermano de su abuelo, pero al parecer todo había sido cierto. ¿Qué otros secretos había ocultado su abuelo?   - Bueno, creo que no tengo opción. Debo casarme.   - ¿Con quién? - pregunta su amiga bebiendo su cerveza de un sorbo largo, buscaba olvidar los problemas con alcohol, pues no le funcionaría. Ella lo había intentado los dos primeros días, pero las cosas solo empeoraban.   - No lo sé. Pero estuve viendo cómo solucionar estos números mientras busco candidatos.   Luego de un día de ser publicado la crítica había ido disminuyendo el porcentaje de ventas en la marca Parisi, incluso durante la semana algunos clientes nuevos habían roto sus contratos. No confiaban en ella y aquello la molestaba. No solo por ella sino también por las personas que trabajaban en Parisi, las bajas afectaban a todos.   - Algunos de los consultores con los que he estado hablando me han hablado de adquirir unas empresas más pequeñas, donde mantendrían sus nombres, pero estarían bajo las riendas de Parisi. De esta forma nos aseguramos ventas, clientes sin estar relacionados por completo con la marca Parisi, además, salvaríamos muchos trabajos. Tengo en mi poder algunos nombres de empresas prometedoras con buenas ventas, pero poco capital por una mala racha y tengo una que me gustó bastante y quiero ir a verla.   - ¿Quién te ha estado ayudando con esto? - Pregunta asombrada Gabrielle – Se supone que soy su asistente y nunca me enteré de esto.   - Fueron partes de las cosas que le pedí a Máximo, me ha conseguido una cita con el dueño de la pequeña empresa que quiero ir a ver. Ha hablado con su contador que le aseguró que el dueño está más que dispuesto a vender.   - Eso suena genial, ¿Cuándo iremos?   - Mañana.  
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