Dos días después de la inclusión de Juan como imputado, Eugenia había decidido visitarlo en la cárcel. No le había avisado a nadie, creía que si se lo contaba a Sebastian él le diría a Ignacio y este a Gastón. No era que no confiara en él, solo creía que si estaba a solas con Juan lograría un clima que le permitiría abrirse. También era cierto que estaba evitándolo, sabía que no podía dilatar más la conversación a la que tanto le temía, también era consciente de que ahora que sabía que el estar juntos se seguía sintiendo excepcional, le resultaba difícil no volver a desearlo. Justamente por eso había intentado alejarse, a pesar de los comentarios de su insistente amiga Dolores, que no dejaba de nombrarlo. Llegó a la estación policial en la que se encontraba Juan, llevaba ropa formal pe

