-Capitulo37y38

648 Palabras

El Gran Salón de los Serrano brillaba como si tratara de impresionar a alguien. Candelabros de cristal, arreglos de rosas caras, música de cuerdas. Nada estaba fuera de lugar, excepto tal vez Elara. Llevaba los labios pintados de rojo, la espalda recta, la sonrisa bien ensayada. A su lado, Damien lucía impecable, como si hubiera salido de una revista: traje perfecto, sonrisa medida, comentarios corteses que no significaban nada. —Senador, brillante su discurso en Bruselas —decía, estrechando manos sin mirar demasiado. —Isabelle, ese collar... deslumbrante —añadía, sin una pizca de emoción. Cada vez que los fotógrafos apuntaban, él apoyaba la mano en la espalda de Elara. Un gesto aprendido, no sentido. Tan breve como el destello de los flashes. Tan vacío. Los discursos comenzaron. Ric

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR