Ni yo me entiendo

1464 Palabras
Keyla no lo podía creer, la confesión de su hermana era totalmente inesperada, así que la tomó de la mano y la hizo sentarse, —No puedes lanzarme una bomba así y simplemente esperar que lo entienda, ¿Pero si lo odiabas?¿como cambiaste de opinión de manera tan repentina? —Sé que parece de locos, ni yo misma me entiendo, pero después que sentía que lo odiaba, me confesó sus sentimientos y no pude más que aceptar su propuesta. —Sabes que papá no lo aceptara, ¿Verdad? —No tiene títulos ni tierras pero me ha prometido que irá a América a hacer dinero, cuento con que sea suficiente para que mi padre no se oponga, total te casaras con quién heredará un título y a través de tu matrimonio tendrá el ingreso a las altas esferas. —Esperemos que sea así, nuestro padre es una persona muy ambiciosa y si ve una mejor oportunidad de sacar provecho lo hará. —Quizá sea lo contrario y le guste la idea, total eso debe ser motivo de felicidad que su hija la rebelde y siempre tan ordinaria. —No hables así de ti, eres hermosa e inteligente, solo que eres un alma libre en una sociedad donde las mujeres estamos limitadas a tratar de prepararnos y ser lo más agraciadas posibles para poder aspirar un buen esposo, tener hijos, cuidarlos y luego morir, pero para la mayoría de nosotros la resignación a llegado temprano o no tenemos sueños de amor, para ti es difícil adaptarte a lo que se espera de ti. —No lo había pensado de esa manera pero tienes razón. —Quién te ame de verdad respetara tu individualidad pero no siempre amamos a la personas con quien estamos ni tampoco a veces esa persona nos corresponde de la misma manera, por eso se nos inculca desde pequeñas el deber y el sacrificio. —Pero hermana hablas como si fuera tu caso, yo creo que el Duque realmente siente algo sincero por ti. —Quizá pero pareciera que mientras más se acerca el matrimonio más se aleja de mí. —Tal vez son los nervios, no te preocupes. —Solo quiero que entiendas que la vida de las mujeres está subrogada al esposo que se encuentra, ojala el sr Roberts tenga las mejores intenciones y logre hacerte felíz, pero también quiero que comprendas que no todo será color de rosa y ni mi padre ni la sociedad te lo pondrán fácil, pues siempre están al servicio de la crítica, ve la imagen de nuestra madre, que no solo soporta el desprecio, desdén y maltrato de nuestro padre sino también sus engaños. —Yo nunca seré así. —Se nos hace fácil juzgarla, pero ante la realidad que puede hacer ella, no se puede divorciar o separar porque será declarada una paria social y nos perjudicará a nosotras, quizá en su juventud no lo amaba pero tampoco podía rechazarlo cuando pidió su mano, pues la sociedad también critica eso, en fin, solo quiero que seas realista, quizá estés adelantada a tu época o simplemente todavía eres una soñadora pero me da miedo lo que puedas sufrir si te revelas contra mi padre y contra el mundo. —Tranquila ya verás que ambas seremos felices y estas dudas solo quedarán en el pasado. —Ojala así sea, ahora querida Isabel es mejor que vayas a tu cuarto a dormir antes que mi padre se de cuenta que no estás allí y nos castigue. Isabel le dio un beso en la frente y sonriendo se fue a su cuarto, sin duda, aquel cambio de sentimientos hacia el señor Roberts o mejor dicho Harry había sido repentino pero se sentía emocionada como nunca antes, todavía podía sentir el calor y humedad de aquellos labios exigentes en los suyos, sintió un cosquilleo en todo el cuerpo, algo que no había sentido jamás, se sentía suya, pero también sentía remordimientos una chica bien educada no debía haber permitido tales libertades ni siquiera el quedarse solos en ningún momento pero no había vuelta atrás y para ser honestos no era que se arrepentiera demasiado pues se sentía eufórica y más viva que nunca. Se durmió soñando y reviviendo cada momento de aquella noche, pero a pesar de dormirse tarde, como cada mañana se levantó emocionada por ir a cabalgar, pero al asomarse y ver que Keyla todavía dormía se decidió a ir sola a dar un paseo corto, la unica que se dio cuenta de su escape fue su nana Rose quien le advirtió que tratara de llegar temprano pues su padre estaría atento ella le dijo que así lo haría y luego le dio un beso en la mejilla y salió corriendo al establo ensilló a su fiel amigo Canela y para no alertar sobre su escapada fue lentamente hasta donde comenzaba el extenso campo y a partir de allí cabalgó a toda velocidad, la humedad de la mañana enrojeció su tes lo cual la hacia mas apetecible para quien la observaba. Llegó hasta el riachuelo al cabo de unos minutos y como siempre se sentó en una roca a observar la naturaleza, cuando más inmersa estaba en sus pensamientos sintió unos pasos que se acercaban y se giró sobresaltada, —Dios, que susto me has dado—, dijo casi en un grito al encontrarse a Harry casi pegado a ella. —No he podido dormir desde muy temprano con la ansiedad de poder verte, me has concedido un deseo aun sin ser un hada o quizá lo eres y por eso me encuentro total y profundamente hechizado que ya no puedo conciliar el sueño, comer o hacer nada sin pensar en ti. —Por favor no digas esas cosas que me hacen ruborizarme. —Es la verdad, entraste en mi mente y ahora solo pienso en el dia que pueda hacerte mi esposa y tenerte entre mis brazos—, dijo acercándose y tomando su cara entre sus manos para besarla, esta vez ella abrió su boca para recibirlo, lo incitó a ir más allá, su boca recorrió su cuellos mientras su mano viajo al escote de su vestido su piel a su contacto era como el terciopelo e Isabel se sentía perdida en las sensaciones hasta que Harry se dio cuenta que estaba a punto de traspasar un línea invisible pero llena de consecuencias y no deseaba eso para ella, por lo que con la respiración agitada se separó de ella. —Harry, yo…, esto es, no podemos, creo que debo irme. —Lo siento, por favor no te vayas, se que es inapropiado, intentaré que no vuelva a pasar, cuando seamos esposos no me controlare como lo hago ahora, pero quiero esperar, hacer lo correcto, que la noche de bodas sea la primera de muchas noches llenas de amor, ahora solo déjame abrazarte, esta tarde hablaré con tu padre y partiré el siguiente día a América, invertire en varios negocios y luego volveré para casarnos, no hay nada que me haga más ilusión. Permanecieron sentados observando el reflejo de la luna en el agua, tomados de la mano en silencio, sobraban las palabras en un momento tan mágico, Isabel no podía creer que pudiera sentir algo así y tan rápido por alguien, ella que siempre imagino que se quedaría solterona, pero nada más lejos de la realidad. —Sé que estoy siendo repetitivo pero me encanta todo de ti tu cabello color sangre, tu inteligencia e ironía al responder, cómo montar a caballo, no veo el momento de descubrir aún más de ti, confía en mí te haré muy feliz. —Algo me dice que estaremos bien, confío en ti, pero debes saber que mi padre no te la pondrá fácil. —Quiero que estes tranquila conozco la fama de tu padre y sabré convencerlo, solo debes preocuparte por los preparativos de nuestra boda y en mantenerte fuerte que volveré por ti, hablaré con mi familia para que en mi ausencia puedan apoyarlos con la planificación, ahora es momento de volver a casa, sino se te hara tarde para el desayuno. —Tienes razón, no me había dado cuenta de la hora, entonces ahora sí debo irme—, se levantó de inmediato soltando la mano de Harry y se subió con destreza en su caballo. —Nos vemos esta tarde, mi hada. Isabel corrió con mucha más rapidez que cuando se dirigía allí y logró llegar en poco tiempo a la casa, los trabajadores apenas estaban comenzando sus tareas, así que seguramente su familia apenas se estaba levantando, su nana le abrió la puerta y la acompañó hasta su recamara para ayudarla a prepararse para desayunar de inmediato, uf parecia que se había salvado de un regaño por primera vez.
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