sinopsis
NADIA
Necesito volver a encontrar el color en mi vida.
Durante años fui profesora de arte en una preparatoria de Boston, enseñándoles a mis alumnos a perseguir sus sueños mientras yo dejaba el mío en segundo plano. Poco a poco, la enseñanza dejó de ser aquello que me hacía sentir viva, hasta que comprendí que estaba ayudando a todos a encontrar su camino mientras yo permanecía estancada.
Así que renuncié.
Dejé Boston y me mudé a Manhattan con un solo propósito: apostar por mí misma y perseguir, por fin, mi sueño de dedicarme completamente a la pintura.
Por eso, cuando Maya, mi amiga desde la preparatoria, me propone pasar unos días en una cabaña que pertenece a la familia de su prometido antes de comenzar mi nueva vida, la idea parece perfecta.
Bosque. Silencio. Soledad. Un caballete. Pinturas.
Ninguna distracción.
Y durante las primeras veinticuatro horas, eso es exactamente lo que encuentro.
Hasta que, al día siguiente, un hombre aparece en la cabaña.
Jeremy Sterling.
El hermano perdido de Jackson.
Sé quién es. Sé que perdió a su esposa de la peor manera imaginable y que, después de su muerte, comenzó a refugiarse en el alcohol y las drogas para adormecer el dolor. Sé que se alejó de su familia, que nadie sabe dónde está y que tiene una pequeña bebé.
Lo que no sabía era que terminaría encontrándolo precisamente en el lugar al que yo había venido buscando un poco de paz.
Y él tampoco esperaba encontrarme a mí.
El hombre frente a mí apenas se parece al Jeremy del que alguna vez escuché hablar. Aquel hombre era sencillo, alegre y cercano. Este está cansado, distante y perdido detrás de una tristeza que parece haberse instalado en cada parte de él.
Jeremy vino hasta aquí buscando un lugar donde nadie pudiera encontrarlo.
Yo vine buscando un lugar donde pudiera volver a encontrarme.
Ninguno esperaba tener compañía.
Y ninguno parece dispuesto a marcharse.
Entonces llega la tormenta.
Una feroz nevada nos deja completamente incomunicados, convirtiendo lo que debía ser un encuentro temporal en un encierro sin fecha de salida.
Entre discusiones, silencios, tazas de café, lienzos a medio terminar y un pequeño peludo que parece haberle declarado la guerra a Jeremy, comienzo a descubrir al hombre que existe debajo de todo ese dolor. Uno que todavía puede hacerme reír, preocuparse por alguien más y sonreír cuando se olvida, aunque sea por unos segundos, de todo lo que perdió.
Y cuanto más lo conozco, más difícil resulta mantener mi corazón al margen.
Yo vine hasta aquí porque necesitaba recordar quién era.
Jeremy se escondió aquí porque está desesperado por olvidar quién fue.
Pero mientras intento devolverle un poco de color a su mundo, él comienza a llenar de colores el mío.
Él tiene una sola misión: olvidar.
Yo estoy decidida a recordar.
Quizás ninguno de los dos necesite que el otro lo rescate. Quizás solo necesitamos encontrar en el otro una razón para querer salvarnos a nosotros mismos.
Porque, a veces, dos personas perdidas pueden encontrarse en el lugar más inesperado y, sin siquiera proponérselo, terminar siendo la salvación del otro.