Suma de disculpas Es extraño despertarte un día y percatarte de que estás “cambiando”, la verdad todo se había vuelto raro tras mi vuelta. El clima en mi hogar no era el mismo, mi familia no era la misma y yo tampoco. Después de darle mil vueltas a los motivos que llevaron a Fabiana a marcharse pude ponerme de alguna forma en su lugar. Ella sabía lo que hacía o eso era lo que quería pasar para dejar de comerme las uñas muerta de preocupación. Cuando hablo de cambio me refiero a crecer. Los dolores, las pérdidas, los errores, ayudan a eso: Crecer. Lo que antes daba risa o no era motivo de preocupación se vuelve un dolor de cabeza constante. Lo que antes podía gustar se vuelve desagradable. Lo que antes era desagradable empieza a gustar. ¿Acaso la vida tiene sentido? Me estiré en la cama

