Hey karma

1459 Palabras
Hey karma     ¿Están preparados para iniciar el plan? ¿Cinturones puestos? ¿Listos?      Inicia el despegue. Ok ya sé que no tiene sentido que crea que estoy en un cohete, pero déjenme ser. Ayer casi fui besada por mi amor platónico de infancia, así que sospecho que eso me dejó un ligero trauma. Y si no había dicho que Toby era mi amor platónico de infancia lamento el retraso. No quería admitir que siempre me había gustado. Inicié el día lunes al cual llamaremos “El día” sacando leche de Vicky y escuchando la retahíla de regaños de mi mamá, pero no importaba porque debajo de mi cama se encontraba una bolsa negra de basura con mis pocas pertenencias. No podía evitar sonreír, lo admito. Estaría lejos de Villa Norte, lejos para siempre. No crean que era una persona descorazonada o ingrata, había redactado una carta para mis padres que enviaría cuando estuviese muy lejos, incluso redacté una para Toby. Después de todos los ajetreos del hogar, los cuales no veo necesario escribir, me alisté para ir a la universidad. Me puse un jean y una camisa negra, tomé mi morral y salí un poco más temprano de lo normal para dejar la bolsa con mis cosas escondida en la finca de Don Terry. Ese era el paso número uno y lo había cumplido. Seguía el paso dos. Cuando llegué a la universidad, me senté en el puesto de siempre —Ni tan adelante, ni tan atrás— no vi hacia donde estaba Toby, pero sentí el peso de su mirada en mi frente, no me pregunten como lo sentía, pero lo sentía. Observé a Andros quien estaba al final como siempre y asintió. Esa era “La señal”, asentir una y otra vez como idiotas. El profesor no llegaba, parecía que la naturaleza estaba conspirando para que todo sucediera len-ta-men-te. Pasaban los minutos y mi paciencia disminuía, las manos me sudaban y las piernas me picaban. No soportaba tanta presión ¿Dónde demonios estaba el profesor? —Creo que todos deberían saber que María es novia de Andros. ¿Había escuchado bien o mi imaginación me estaba jugando una mala pasada? Levanté la vista de mi pupitre y vi que todos me estaban observando. Teresa —La muy perra— me veía desde el centro del salón con una sonrisa. Había gritado aquello en medio del salón. ¿Cómo sabía eso? Mire en dirección a Toby y lo supe, él había soltado la lengua. Entré en pánico había soltado lo de Andros para huir de la sensualidad de Toby. Mi amigo no tenía idea de mi mentirita blanca. —Lo mejor es que creo que es mentira— añadió acercándose a mí. La observé tratando de mantener la compostura y pensando en decir algo coherente, pero nada llegaba. Me había tomado por sorpresa. —Sí somos novios ¿Y qué?— refuté levantándome y mirando a Teresa con rabia. —Nada. Simplemente no lo creo— respondió ella contoneándose como idiota. —Pues simplemente no me interesa tu opinión. ¿Por qué odiaba a Teresa? ¿Por qué ella me odiaba a mí? El motivo de mi odio venía del pasado. Al vivir en un pueblo pequeño era normal que la conociera desde que teníamos pañales, así como era normal que ella siempre quisiera atacarme. a****r, esa es la palabra para definir lo que esa víbora hace. —Debería importarte porque… —Sí somos novios— dijo Andros quien en algún momento de la conversación se había parado a mi lado—. Ahora saciada tu curiosidad deja a María en paz. —Creo ambos mienten— siseó Teresa mirándonos entrecerrando los ojos—, si tan novios son no creo que les cueste mucho darse un beso. No sé qué tiene la palabra “beso” que basta con decirla en voz alta para que todo el mundo diga a coro: Beso, beso, beso, beso. Parecía que todos querían verme dándole un beso a Andros. La verdad es que no quería besar a mi aliado, podía confundir las cosas. Además estábamos hablando de mi primer beso. Por otro lado, si no lo hacía todo mi plan se iba a ir al escusado. No podía echarme para atrás por algo como un beso, era eso o mi plan. Giré a Andros en mi dirección y sujetándolo por los hombros lo miré fijamente. Por primera vez en la historia mi amigo parecía nervioso. Acerqué mi rostro un poco al suyo y al instante lo supe: No podría besarlo, él no me gustaba. Estaba enamorada de… No lo diría, decirlo sería afirmarlo y afirmarlo sería quedarme viviendo en aquel mugroso pueblo por el resto de mi vida. —Llegó el profesor— gritó alguien y todos empezaron a correr a sus asientos. Alguien tropezó con Andros e hizo que este se inclinara hacia adelante y nuestras bocas chocaran. ¿Entienden? Nuestras bocas chocaron. Andros y yo nos besamos —lamentablemente— y Toby nos vio. Arrugué el rostro mirándolo con una mezcla de tragedia y trauma. Era mi maldito primer beso y con él. Hey karma, sé que eres tú vengándote de mí. Salí del salón a paso rápido evitando las miradas de todos. Lo del beso me había sorprendido y además debía agregar el hecho de que era más sensible de lo que imaginaba. Quería llorar. Mi primer beso no debía ser así. ¿Cómo debía sentirme? ¿Cómo me sentía? ¿Era muy malo decir que me sentía asqueada? No era que sintiera asco de Andros era sólo que... Nunca iba a poder cambiar el hecho de que él iba a ser el primero. Tenía una meta basada en mi primer beso, soy una chica. Ya saben, toda la cosa del beso con esa persona que amara, bla bla bla. Claro sé que van a decir que tampoco era para tanto, pero aun sentía la sensación de los labios de mi amigo en mi boca. Sus labios eran tan esponjosos y suaves. ¡Mierda! Corrí hasta el patio de la universidad sintiendo que mis pulmones no daban para más y me senté detrás de un árbol. Necesitaba estar sola, necesitaba respirar y pensar. ¿Cómo podría ver a Andros de nuevo? —Maldición— me quejé en voz alta tomando una piedra para luego lanzarla hacia el árbol del frente. Bueno necesitaba tranquilizarme, quizá ustedes tenían razón y no era para tanto. Solo fue un beso o mejor dicho un ligero roce de labios. No debía hacerme una película. Además había quedado como la mayor idiota del mundo huyendo del salón. ¡Diablos! —Sabía que no eran novios—. Ya imaginarán quién dijo aquello. Empieza por To y termina en by. Me giré en su dirección con la mirada de las mil muertes. —Bocón— me sentía molesta, Toby había reaccionado como un idiota— ¿Por qué tenías que decirle a Teresa? —Se enteró sin querer— respondió mientras se sentaba a mi lado— Lo siento, no me imaginé que todo acabaría así. —Supongo que me lo merezco— susurré sin pensar. —¿Por qué? ¿Por no saber cómo rechazarme? Pues sí, supongo que sí. Sonreí, el muy idiota sabía cómo sacarme una sonrisa en un momento como ese. —Creo que exageraste al salir corriendo— añadió concentrando su mirada en el tronco de un árbol. —Bueno fue mi primer beso así que… —Espera ¿Tu primer beso? ¿Acaso se te olvidó…? —¿Qué? —Olvídalo. —¿Qué? ¡Dime! —Cuando te besé cerca del rio. Me había colocado frente a él y parecía que su rostro brillaba en medio de aquel patio. Toby era de muy buen aspecto, el verde de las hojas resaltaban sus rasgos. —Supongo que estabas dormida como creía. —¿Me besaste mientras dormía? ¿Cuándo? —Creo que es mejor que me vaya— respondió levantándose. —Toby espera— repliqué tomándolo del brazo— Cuéntame. —Era broma—dijo liberándose de mi agarre— es mejor que volvamos. La idea de que Toby hubiese sido mi primer beso me había llenado de emoción. Quería que en vez de ser una broma fuese cierto. —Si lo fue— dijo el despertándome de mis pensamientos. ¿AH? ¿Había hablado en voz alta? —María yo…— Tob se giró y quedamos cara a cara, iba a besarme. Esta vez estaba segura, puse mis manos en su pecho y levanté el rostro invitándolo a que lo hiciera. Quería que el borrara la sensación de los labios de Andros en mi boca. Quería que solo fuera él el que me besara.
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