Los días pasan lento durante el verano, pero los niños nos volverán locas, mis hermanos tenían poco control sobre sus hijos menores, quienes correteaban por todo el lugar, usualmente la piscina era su lugar favorito, por lo que siempre estaban en ella.
Por suerte mi madre se había ofrecido a llevarlos al parque de diversiones. Había sido una escena divertida de presenciar, Henry y Kyle lucían como Vin Diesel en "una niñera a prueba de balas" incluso Kyle tenía a su pequeño Trevor cargado al pecho, ellos dos y mi madre llevaron a los doce niños, incluso Matt se animó a acompañarlos.
Así que ahora solo estábamos Max y yo en casa, lo que agradecía, tenía que admitir que me resultaba agradable tener silencio de vez en cuando, y hablar con Max de cosas de chicas definitivamente me daba ánimos.
— Pero Jhon está enamorado de mi — se queja — y bueno, yo...no sé si lo quiero, el sexo es genial...
— Maddison! — digo, mosqueada al recordar que era mi hija, y aquella frase sobre los niños y los p***s de Frank, pero ella, fresca como siempre le quita importancia.
— Por favor, perdí la virginidad a los dieciséis — dice encogiéndose de hombros, y yo levanto ambas cejas sorprendida — como sea, pero...
Ambas nos miramos cuando tocan el timbre, gruñendo me dirijo hacia la puerta, esperando que mi madre no hubiera tenido ningún inconveniente.
—Sr. Romanov — digo sorprendida al reconocer al hombre en la puerta, alto, esbelto y de unos sesenta años, me miraba con desaprobación
— Señora, Zdorogzarkovitchdorva — me saluda, antes de hacer una leve reverencia, Max pone los ojos en blanco y se queda firme, esperando — llevo dos años intentando contactarme con usted.
— Eso me han comentado — digo con un suspiro, haciéndole una señal para que se siente — debe ser importante, si tanto insiste.
— A todos nos ha afectado la muerte de su esposo — me asegura, con una mirada compasiva, Max agacha la cabeza y yo aparto la mirada, tragándome el nudo que se forma en mi garganta — pero debemos hacer la lectura del testamento.
— De acuerdo — digo suspirando, ya han pasado tres años...aunque el funeral hubiera sido hace unos días — acabemos con esto.
— Necesito hablar en privado con usted — añade mirando a Max, mi hija me mira y yo asiento.
— Estaré en la cocina, traeré algo de beber — digo alejándome, y tomando mi teléfono para llamar a Viktor, quien curiosamente responde de inmediato.
— No me mates— saluda — sé que no debí avisarle que estabas en casa, pero Nath...es la herencia de papá.
— ¿Y que tengo yo que ver? — me quejo — Frank y yo no firmamos un prenupcial, su dinero es suyo y por ende de ustedes.
— Nath, papá dejó explícitamente escrito que la repartición de sus bienes debería hacerse frente a ti, y sólo hasta que tu accedieras.
— ¿Que? — pregunto genuinamente sorprendida y él suspira.
— Nath, papá dejó cartas para cada uno, junto a su testamento, la de Harold, Marcus y la mía fueron entregadas hace dos años.
— ¿Y hasta ahora me lo dices? — pregunto, cabreada, lo escucho suspirar, el llanto de un niño al fondo.
—Escucha, no podíamos decirte nada — se queja — ve con Romanov, y descúbrelo por tu cuenta.
— Bien... — murmuro, dispuesta a colgar.
— Oh, espera — dice — ¿sabes si la tinta de marcador es dañina para los bebés?
— ¡¡Viktor!! — me quejo.
Cuando regreso a la sala, encuentro a Max con la mirada fija en un par de papeles, y a Romanov acomodando sus lentes antes de sacar un folder cerrado.
— ¿Estás bien, Max? — pregunto limpiando las lágrimas de mi niña, quien sonríe y asiente, abrazando las hojas en sus manos.
— Papá...papá siempre sabe que decir — asegura antes de darme un abrazo.
— También hay una para usted, señora — dice el abogado tendiéndome el sobre, temblorosa, lo tomo y me dejo caer en el sofá, abriéndolo tan lentamente como puedo, intentando imaginar a mi grandullón en su escritorio escribiendo una carta para cada uno de nosotros.
" Natasha, Nath...
He intentado escribir esta carta muchas veces, pero la realidad no cambia, si lees esto, es porque estoy muerto, así de simple.
Te amo, quiero que lo sepas, hoy, mientras escribo esto y mientras lo lees, te amo. Eres la mujer más hermosa, divertida, leal y perfecta que haya conocido.
Hoy nuestros hijos cumplen cinco años, pero la alegría de verlos crecer también me recuerda que estoy viejo, aunque ame enseñarte como respetar a tus mayores ;)
Con mi muerte, no sólo dejo atrás este mundo, dejo atrás muchos hijos y mucho dinero, así que hablé con mi abogado, el señor Romanov para asegurarme de que luego de mi partida, todo esté en su lugar.
Natasha, te estoy dejando no sólo a mis niños, espero que Matt y Max sean adultos cuando me vaya, pero su custodia legal pasará a ti en caso de irme antes, legalmente son tus hijos, Romanov te dará los papeles.
Harmond Inc, y el 50% de las acciones, junto con mis propiedades (que incluyen cierto castillo en Escosia) son tuyos, sé que estarán en buenas manos, ya sabes lo mucho que deseo vencer a Black y hacerme con su empresa.
Las demás cosas están especificadas en el testamento.
Lamento que esta sea la carta con la que recibas mi muerte, pero no tengo palabras de consuelo para ti, más que las que te diré mientras viva, porque el amor que siento por ti es demasiado para una simple carta, te prometo que encontraré la forma de consentirte desde el más allá.
Cuida a los niños por mí, y no olvides, que las pelirrojas son de mala suerte, así que ten cuidado, mocosa.
No derroches demasiado.
Te ama. Grandullón.
Parpadeo intentando comprender, el abogado toma mi silencio como una invitación para continuar, así que saca los papeles del folio.
— ¿No debemos esperar a los niños? — pregunto, pero el abogado niega.
— Francis le dejó todo a usted, cada centavo, cada propiedad, cada título, en cualquier documento existente a nombre de Francis Zdorogzarkovitchdorv, es ahora su propiedad.
— Pe..pe..pero y los niños, yo no haré nada con todo ese dinero — me quejo, él hombre asiente.
— Frank dejó instrucciones para usted — me tiende una copia del testamento — a los niños, se les dará una manutención mensualmente, a partir de los quince años, yo me aseguraré personalmente de que los hijos fuera de su matrimonio con Frank reciban el 5% de las acciones.
— Eso es demasiado — murmuro mareada, Frank y yo compartíamos cuentas bancarias, pero él siempre tuvo varias en caso de emergencias, y cada una tenía una cifra exorbitante de dinero.
— Hay una cuenta bancaria para cada uno de los chicos — explica.
— ¿Sólo así? — pregunto, sintiéndome al borde del colapso.
— Su esposo también dejó tres órdenes, señora, el incumplimiento de alguna de ellas, asegura que usted será despojada incluso de los niños.
— ¿Que? — pregunto mosqueada, pero él asiente.
— En caso de emergencia, Frank añadió esas cláusulas en caso de que alguna de sus esposas decidiera matarlo — explica con seriedad — tiene prohibido volver a casarse, en caso de que lo haga, perderá custodias y cualquier privilegio.
— Debe ser una broma — murmuro, no es que pensara en casarme, la idea era ridícula, pero el hecho de que la cláusula existiera era...extraño.
— En caso de que se pruebe un engaño durante el tiempo en que estuvieron casados, o muestras de maltrato hacia los niños, las consecuencias serán las mismas
— ¿Frank puso esas condiciones? — pregunto herida, jamás se cruzaría por mi mente estar con alguien más luego de Frank, y menos aún engañarlo, o herir a mis bebés.
— Antes de casarse con usted, si la hace sentir mejor — me tranquiliza — con su historial de ex esposas, el señor Zdorogzarkovitchdorv quiso ser...cuidadoso.